Dolores de cabeza, olores nauseabundos y problemas respiratorios entre otras afectaciones han denunciado vecinos y vecinas de Viña del Mar, por el proceso de biorremediación que se está ejecutando en el paño Las Salinas, que acumula contaminación por hidrocarburos. Los vecinos y la Municipalidad de Viña denunciaron incumpliminetos en el permiso ambiental del proyecto ante la Superintendencia de Medio Ambiente (SMA) sin obtener resultados.
Ahora el Segundo Tribunal Ambiental falló dándole la razón a las y los vecinos, al determinar que la SMA descartó estas denuncias sin investigar o fiscalizar debidamente la situación en terreno. Se anuló la decisión de archivar las denuncias y se ordenó al organismo a seguir tramitando las causas, ejerciendo sus labores de fiscalización y determinando las acciones o procesos sancionatorios necesarios de existir incumplimientos o daños no evaluados.
Tanto la Municipalidad de Viña del Mar como los vecinos reclamantes argumentaban que la inmobiliaria inició obras sin contar con un Plan de Monitoreo Participativo debidamente autorizado, como lo requería el Comité de Ministros al aprobar el proyecto. El municipio agregó que no se le permitió designar a los participantes de los muestreos y mediciones, incumpliendo así las condiciones ambientales establecidas en el permiso ambiental.
El tribunal acogió parcialmente las denuncias, descartando solicitudes como suspender las faenas, retrotraer el proceso de evaluación del proyecto o la fiscalización por parte de un auditor ambiental independiente. El fallo llama la atención sobre el hecho de que existen otras denuncias sobre este mismo proyecto en la SMA, sobre las cuales el organismo no se ha pronunciado.
Viña del Mar y la contaminación petrolera
El caso es parte de una demanda por daño ambiental de más de mil lvecinas y vecinos de Viña del Mar, en contra de Copec, Shell, Esso y Sonacol por 110 años de contaminación.
Las y los demandantes relatan que la contaminación se ha desplazado exponiendo a las personas a “un cóctel de químicos, que sus efectos sobre la salud humana jamás han sido estudiados ni por el Estado que debe velar por un ambiente libre de contaminación, ni tampoco por las industrias petroquímicas responsables de esta contaminación”.
También se alega que la contaminación ambiental generada y filtrada incluso a zonas de playa ha sido documentada, y que la principal motivación de Copec para restaurar los suelos dañados es para ejecutar un proyecto inmobiliario y no para gestionar los pasivos ambientales de su actividad.
En el documento, de 996 páginas, se solicita que las empresas sean declaradas como autoras del daño ambiental y lo reparen, creando luego un parque urbano en el paño como medida de justicia ambiental, además de garantizar un monitoreo sanitario durante 30 años para evaluar y tratar enfermedades generadas por la contaminación.
Además, se pide la construcción de centros especializados de atención médica, la aplicación de un método de biorremediación más seguro que el que se está ejecutando actualmente en el terreno y una indemnización compensatoria para las personas afectadas.