martes 08 de septiembre de 2026
Crisis climática

El Niño arruinó cosechas de papa, empujó al jurel hacia aguas frías y ya amenaza la fruta del próximo verano

Felipe Díaz, creador del Observatorio de Seguridad Alimentaria, advierte que el golpe que da el Niño repercutiría más en los hogares de menores ingresos.

8 de septiembre de 2026 - 19:50

Este martes, el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) publicó el IPC de agosto revelando que las papas sufrieron un aumento de 17,8% y acumulan un alza de 49,2% en 2026, incremento que podría responder a un fenómeno no considerado: El Niño y la crisis climática.

Así lo sostiene Felipe Díaz Bórquez, creador del Observatorio de Seguridad Alimentaria (seguridadalimentaria.cl) y colaborador de Rumbo Colectivo.

"La papa subió mucho, particularmente por dos factores que tienen que ver con el cambio climático y con El Niño", explicó en entrevista con El Desconcierto.

Son fenómenos independientes, precisó, pero sus efectos se superponen: las lluvias torrenciales y los aluviones "generaron que las cosechas se perdieran, simplemente por lluvias muy intensas que botaron las papas", mientras los caminos cortados en las cadenas de suministro "también disminuyeron la oferta".

¿Qué alimentos afectará El Niño en los próximos meses?

El daño, advirtió, no se agota en la papa. "Estamos viviendo un Niño sumamente fuerte que está afectando las cosechas, tanto las de ahora como las próximas que van a haber en verano. Hay muchos árboles frutales que, por lluvias muy intensas que no eran comunes en esta época del año, han perdido las flores que luego iban a ser frutos".

El INIA alertó en agosto sobre el riesgo de lluvias intensas durante la floración de frutales y berries. Los más golpeados son frutas y verduras frescas, los alimentos más nutritivos, precisó.

El mar tampoco escapa. La reciente escasez de jurel se explica, dijo, por el alza de la temperatura superficial del Pacífico: "eso hizo que los jureles bajaran para poder conseguir la temperatura más fría". El impacto alcanza también a las importaciones: "El Niño va a afectar productos que nosotros importamos, como el cacao o el café".

¿Por qué la crisis climática y la comida están conectadas?

La relación, sostuvo, es de ida y vuelta. Los sistemas alimentarios generan cerca de un tercio de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, desde la agricultura hasta la pérdida y el desperdicio de alimentos, que liberan metano.

A la vez, el calentamiento reduce la producción y la calidad nutritiva: "los macronutrientes que tienen algunos alimentos se ven afectados con el alza de la temperatura y la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera".

El informe Limiting Overshoot, publicado la semana pasada por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), considera ya inevitable superar los 1,5 °C y estima que, sin adaptación, la producción mundial de alimentos podría caer hasta 14% al 2050.

La salida, planteó, pasa por sistemas alimentarios "mucho más resilientes y adaptados al cambio climático" y una estrategia coordinada entre Agricultura, Salud, Economía y Medio Ambiente.

"Hay que hacer ciencia en esto, hay que tomar decisiones de país", afirmó. Y descarta cargar la respuesta al consumidor: "Uno puede decirle a las familias que consuman productos de temporada, pero la solución no está en eso. Un Estado responsable se tiene que dedicar a definir y proveer a las familias de estos alimentos que son nutritivos y necesarios".

El golpe no se reparte parejo. Los alimentos pesan 22,2% en la canasta del IPC, pero bastante más en los hogares de menores ingresos.

La canasta básica de alimentos lo grafica: cerca de 92 mil pesos por adulto, unos 270 mil pesos para una familia de cuatro personas, frente a un ingreso mediano de 680 mil pesos según la Encuesta Suplementaria de Ingresos 2025. "Eso es mucha plata, y es como el ideal, no necesariamente lo más saludable", cerró.

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Ministra de Medio Ambiente, Francisca Toledo. Créditos: Agencia Uno. 

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