La Superintendencia de Medio Ambiente (SMA) multó por $669 millones a la sanitaria Aguas de San Isidro por infracciones en una localidad de La Araucanía, luego de constatar contaminación por el vertimiento de aguas servidas en canales de riego y el río Huichahue.
Se trata de la planta San Ramón de la empresa, donde vecinos denunciaron filtraciones de aguas servidas e impactos por la contaminación, como malos olores, problemas de salud y proliferación de plagas. Durante las fiscalizaciones, la SMA detectó cuatro infracciones por deficiente operación y falta de monitoreo y entrega de información ambiental.
“Constatamos graves falencias operativas, falta de monitoreos ambientales y descargas no regularizadas que impactan al río Huichahue”, comentó el Superintendente Emanuel Ibarra. El proyecto sanitario tiene el objetivo de tratar las aguas servidas de un loteo ubicado en la localidad, abarcando 1055 casas y usando lombrifiltros como mecanismo de filtración, y descargando aguas tratadas al río.
Sanitaria y contaminación
La empresa sanitaria Aguas de San Isidro fue investigada por una comisión de la Cámara de Diputados, tras constatar casos de mala operación, contaminación y sanciones ambientales en varias regiones del país donde opera.
La empresa ha protagonizado problemas ambientales como muerte masiva de peces en el humedal de Los Molles, un caso de “lluvia de caca” en Labranza, agua de la llave con sabor salado en Pichidangui o extracción ilegal de agua en Los Vilos.
La comisión concluyó que la empresa ha generado problemas sanitarios, incurriendo en incumplimientos frecuentes a la legislación y en muchos casos sin pagar las multas impuestas. Además, acusaron una debilidad en la fiscalización, vigilancia y sanción por parte de los organismos del Estado, que no han logrado revertir las malas prácticas de la sanitaria.
Tras la comisión investigadora, se solicitó a la Superintendencia de Servicios Sanitarios evaluar que se caduque la concesión a la empresa en Los Molles por el historial de infracciones de la empresa en la localidad. Tras una larga investigación, la SISS decidió mantener la concesión luego de que la sanitaria comprometiera medidas para mejorar el servicio.