Proyectos mineros e inmobiliarios en Chile han traído inversión y puestos de trabajo pero también han generado en muchos casos problemas ambientales como inundaciones por relleno de humedales, contaminación del agua con relaves mineros, colapso de alcantarillados y más.
Ahora, está abierta a consulta ciudadana una modificación al reglamento del Servicio de Evaluación de Impacto Ambiental, que aumenta los umbrales para proyectos mineros e inmobiliarios que ahora podrían ejecutarse sin tener que evaluar sus impactos ambientales ni tomar medidas para reducirlos o compensarlos.
Para el abogado ambiental de la ONG FIMA, Antonio Pulgar, con esta modificación el Estado está renunciando a su rol de predecir los impactos que puede tener un proyecto, aumentando la aceptación de riesgo social y traspasándole ese riesgo a las personas que habitan estos territorios que van a ser intervenidos.
“Esta modificación desconoce la naturaleza del SEIA, que no es un sistema para rechazar proyectos sino para mejorarlos, y reducir los riesgos que puedan sufrir las personas. El Estado se está negando a recopilar información para predecir los impactos y tomar decisiones de política pública para resguardar a la ciudadanía, sobre todo en un contexto de cambio climático con riesgos más impredecibles”, explica el abogado.
Minería e inmobiliarias sin evaluación ambiental
La propuesta, que está abierta para recibir observaciones de la ciudadanía hasta el 11 de septiembre, introduce cinco modificaciones:
Deja fuera de evaluación ambiental a los proyectos inmobiliarios que contemplen menos de 14 hectáreas o menos de 700 viviendas. Esto multiplica por dos el umbral actual de 7 hectáreas y 300 viviendas, sobre lo cual los proyectos hasta ahora debían ingresar a evaluación ambiental.
Se modifica el umbral de capacidad de extracción de minerales para que un proyecto minero deba ingresar a evaluación ambiental, de 5 mil toneladas a 40 mil toneladas mensuales.
Aumenta la cantidad de plataformas mineras en proyectos de exploración que se permiten sin evaluación ambiental, cuadruplicando la envergadura de 40 a 160 plataformas desde Arica hasta Coquimbo, y duplicándola de 20 a 40 plataformas desde Valparaíso hasta Magallanes.
Por último, permite que aquellos proyectos mineros donde se quieran reproceasr los relaves dentro de una faena minera ya en operación y con permiso ambiental, puedan hacerlo sin evaluar los impactos de esa operación adicional.