Tras las intensas lluvias de julio en la región de Coquimbo, un depósito de relaves de Enami en una localidad de Ovalle se desbordó y el agua de contacto con residuos industriales quedó depositada en los suelos de vecinos del sector, que llevan años de gestión para venderle a la minera estatal los terrenos en zona de riesgo.
Mientras comienzan los monitoreos de la empresa y de autoridades locales para determinar el nivel de afectación del derrame y los pasos a seguir, la empresa está tramitando un proyecto para ampliar la operación de la planta por 20 años, que contempla actualizar la tecnología y métodos de acumulación de relaves.
Relaves en El Dorado
Los propietarios de la zona de El Dorado relatan una sucesión de derrames desde el depósito de relaves del Complejo Productivo Sur (Ex Planta Delta), en 2011, 2015, y este año, con residuos industriales depositados en los suelos donde antes cultivaban pepinos, alfalfa y criaban cabras para producir queso.
En 2017 la Superintendencia de Medio Ambiente (SMA) formuló cargos contra la empresa por estos eventos y por falencias estructurales en el depósito de relaves. Enami presentó un plan de cumplimiento con medidas para mejorar el depósito, las cuales fueron ejecutadas.
Al determinar que el loteo está en una zona de riesgo por derrames mineros, se han iniciado varios procesos para que la estatal pueda comprar los lotes y los comuneros tengan la oportunidad de reubicarse en una zona sin riesgo, liberando el sector para la actividad minera.
Sin embargo, ninguno se ha concretado. El último proceso que avanzó hasta casi aprobarse fue suspendido por la nueva administración de la empresa, por razones técnicas y económicas, generando descontento entre los vecinos.
Autoridades municipales han declarado que tampoco pueden hacerse cargo debido a que se trata de parcelaciones irregulares fuera del límite urbano y de la planificación comunal.
Lluvias y relaves
Tras el derrame actual, vecinos reclaman que no fue solo un rebalsamiento en la capacidad del depósito sino que hubo socavamientos en el muro mismo.
Un informe de SENAPRED tras el evento describe “desmoronamiento y socavación del muro, salida de relave hacia caminos internos y fuera de las instalaciones, sobrecapacidad de la piscina de emergencia y socavación en las plataformas de acceso. A raíz de ello, se decretó un perímetro de seguridad en los alrededores de la instalación.
Desde ENAMI aseguran que el agua que se rebalsó desde la parte superior del depósito generó agrietamientos superficiales en el muro sin comprometer su estabilidad. Para los vecinos, el hecho sigue generando preocupación, sobre todo de cara a nuevos pronósticos de lluvia.
Los comuneros están solicitando reuniones con la SMA para que se monitoree la contaminación del agua y los suelos, mientras se oponen a la ampliación de la planta hasta que no exista una solución para la compra de los lotes.