Se ha encontrado plástico en lugares tan sensibles del cuerpo humano como el cerebro o la placenta. En todos los hogares hay elementos que liberan microplásticos y sustancias tóxicas que acompañan estos materiales y que se han identificado como cancerígenas o disruptoras endócrinas.
La doctora y especialista en salud ambiental, Jimena Araya, explica que, aunque algunas de estas sustancias están reguladas, muchas otras no lo están a pesar de que ya se han identificado como dañinas para la salud.
Un caso ilustrativo es el de los bisfenoles, que tienen estructuras similares a las hormonas, por lo que funcionan como disruptores endócrinos. Aunque el bisfenol A está regulado, y muchos productos se comercializan como "libres de BPA", existen muchos otros bisfenoles que se siguen usando y que tienen efectos similares en la salud.
El calor, las grasas y el ácido hacen que se liberen las sustancias del plástico a los alimentos que ingerimos, por lo que la principal recomendación es evitar cualquier plástico que esté en contacto con calor o comida.
Araya llama a evitar hábitos frecuentes como calentar comida en tuppers de plástico en el microondas, o consumir ramen instantáneo, café u otros líquidos calientes que se suelen vender en vasos de plumavit. También llama a evitar que las botellas y bidones de plástico que contienen agua queden expuestos al sol o el calor.
Ropa y cosméticos
El plástico también está cada vez más presente en la ropa y textiles, donde se han popularizado mezclas con fibras sintéticas con plástico como nylon o poliéster. Cada vez que estas fibras van al lavarropas, liberan microplásticos al agua.
El plástico también puede estar oculto en cosméticos de uso frecuente, como cremas exfoliantes que contienen pequeños fragmentos plásticos para cumplir su función principal.