Hasta este 11 de septiembre estuvo está abierta a consulta ciudadana una modificación al reglamento del Servicio de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA). Este cambio multiplica los umbrales bajo los cuales proyectos de mineras e inmobiliarias se podrían instalar en Chile sin evaluar ni mitigar sus impactos ambientales.
Ahora, un análisis de abogados ambientales ejemplifica el impacto que puede tener este cambio regulatorio, analizando proyectos de gran envergadura que hubiesen quedado sin evaluación ambiental, de regir este reglamento que se está tramitando para el futuro.
Guetos verticales y zonas contaminadas
El análisis identificó 624 proyectos inmobiliarios que se están tramitando hoy en día y que habrían podido evitar una evaluación bajo las nuevas normativas que se quieren instaurar. Entre ellos, destacan 28 iniciativas en Estación Central; una comuna que se ha hecho conocida por la instalación de los llamados “guetos verticales” que han saturado el sector de contaminación acústica, del aire, colapso de alcantarillados y aglomeración de gente.
Otro caso que habría quedado sin evaluación ambiental es un proyecto en Rancagua que contempla 698 viviendas en una zona ya saturada por material particulado. La modificación al reglamento aumenta de 300 a 700 las viviendas que se pueden construir dentro de un mismo proyecto en una zona saturada por contaminación, sin evaluar sus impactos.
El único requisito ambiental que deberían cumplir estos proyectos es presentar un plan de compensación de emisiones, que según el abogado de la ONG FIMA Antonio Pulgar, no es suficiente ya que este instrumento no considera otros impactos ni el efecto acumulativo de varios proyectos en un mismo lugar.
Proyectos mineros ocho veces más grandes
Otra modificación que se propone es aumentar de 5 mil a 40 mil las toneladas mensuales que puede extraer una empresa minera sin tener que someterse a evaluación ambiental. También aumenta la cantidad de plataformas de prospección minera que se pueden instalar sin evaluación. Entre Arica y Coquimbo, el umbral subiría de 40 a 160, y desde Valparaíso hacia el sur aumentaría de 20 a 40.
Al menos 26 iniciativas evaluadas en los últimos 10 años podrían haberse saltado la evaluación con estos criterios. Entre ellas está el proyecto de exploración minera Vizcachitas en Putaendo en una zona con problemas de agua y rodeada de glaciares de roca, y el proyecto de sondajes de El Alto de la empresas Barrick Gold, en el mismo yacimiento que el polémico Pascua Lama.
Desde la fundación Relaves, Henry Jurgens alerta que este aumento de umbrales deja fuera de evaluación la instalación de relaves mineros que presentan un peligro para comunidades aledañas, y que su evaluación se hace más urgente porque se eliminó el permiso sectorial específico para relaves.
Evaluación ambiental
El SEIA no está pensado para rechazar proyectos (más del 90% de las inversiones presentadas se aprueban), sino para mejorar la calidad de esos proyectos, predecir los daños que pueden causar a las comunidades aledañas, como contaminación del aire, suelo y agua,, y exigir a las empresas a comprometerse con medidas para reducir o compensar esos daños.
Para Pulgar, con esta modificación el Estado está renunciando a su rol de predecir los impactos que puede tener un proyecto, aumentando la aceptación de riesgo social y traspasándole ese riesgo a las personas que habitan estos territorios que van a ser intervenidos.