Recién comienza el invierno y Santiago ya ha vivido más días de preemergencia por contaminación atmosférica que en años anteriores. En algunas jornadas, la capital ha figurado en el ránking entre las ciudades con el aire más contaminado del mundo.
A largo plazo se ha observado una tendencia de mejora en la calidad del aire en Santiago, gracias a medidas que en su momento fueron impopulares como la restricción vehicular o la prohibición de quemar leña.
Pero algunas fuentes aún no reguladas como los vehículos medianos a diésel o la quema de leña en zonas rurales o ciudades vecinas siguen contribuyendo a la contaminación del aire, según un análisis del ex ministro de Medio Ambiente y director de Global Methane Hub, Marcelo Mena.
Leña y contaminación
Según lata Mena relata en una columna de opinión en El Mostrador, cuando se prohibió la quema de leña en áreas urbanas de Rancagua, la medida tuvo un impacto medible incluso en la calidad del aire de Santiago.
La influencia que tiene la quema de leña en la contaminación del aire reafirma la necesidad, según el ex ministro, de avanzar en el recambio de calefactores en áreas no urbanas de la Región Metropolitana, cuyo humo tiene una influencia en la zona urbana, donde está prohibido quemar leña.
La quema de leña no solo emite material particulado sino metano, que tiene una capacidad de calentamiento hasta 40 veces mayor que el dióxido de carbono, contribuyendo a la crisis climática. También emite carbono negro, que se deposita sobre los glaciares oscureciendo su superficie y acelerando su derretimiento.
El Panel Intergubernamental para el Cambio Climático de la ONU (IPCC) ha recomendado electrificar la calefacción como una medida efectiva contra la crisis climática, considerando que un porcentaje cada vez mayor de la electricidad consumida viene de fuentes renovables y limpias como la eólica o la solar.
Impuesto al diésel en Santiago
El transporte público en Santiago se ha transformado a la electromovilidad, y hoy representa un porcentaje marginal de la contaminación que genera el transporte en la ciudad. También se ha renovado crecientemente el parque automotor con modelos menos contaminantes.
Pero existen fuentes que siguen bloqueando el avance hacia un transporte más limpio. Según Mena, el diésel sigue siendo una fuente de contaminación significativa. Se trata de un combustible que contamina mucho más que la gasolina y paga una cuarta parte en impuestos, lo que incentiva su uso.
Mena sostiene que los vehículos que más contaminan en la zona urbana son camionetas y furgones comerciales livianos a diésel que están exentos de pagar impuestos. Aumentar el impuesto al diésel y eliminar las exenciones tributarias para vehículos de carga y comerciales se ha propuesto en el pasado, pero se trata de medidas que generan fuertes críticas desde rubros como el de los camioneros.
Mena explica que el aumento en la recaudación fiscal a raíz de estas medidas podría usarse para subsidiar el recambio a electromovilidad u otros incentivos que logren reducir la contaminación ambiental.