martes 26 de mayo de 2026
Juego limpio

Menos contaminación a través del deporte: Los estadios más sostenibles de Sudamérica y cómo lo hacen en la NBA

La contaminación se combate desde campos de juego en múltiples ciudades con eficiencia energética, plantas de aguas grises y una menor huella de carbono.

26 de mayo de 2026 - 21:30

Los recintos deportivos generan toneladas de residuos, contaminación y consumen enormes cantidades de energía. En Chile, Brasil y la NBA, algunos estadios están apostando por energías renovables, reciclaje y gestión del agua para reducir su impacto ambiental, prácticas que se busca repetir alrededor del mundo.

Un partido de fútbol en un estadio de 25.000 espectadores genera aproximadamente 20 toneladas de residuos, consume hasta 25.000 KWh de electricidad en 90 minutos y produce alrededor de 70 toneladas de emisiones de CO2 equivalente.

Estas cifras explican por qué la infraestructura deportiva se ha convertido en un frente clave de la agenda ambiental, con impacto en tres dimensiones: medio ambiente, viabilidad económica e integración social.

Acciones en Sudamérica

En Sudamérica, la CONMEBOL promueve activamente estándares ecológicos para los estadios que albergan sus torneos, incluyendo certificaciones ambientales y exigencias de eficiencia energética. Tres recintos lideran el camino a la sostenibilidad en el continente.

El Claro Arena de Universidad Católica es considerado el estadio más sostenible de Latinoamérica. Cuenta con una planta fotovoltaica que genera más energía de la que consume, sistemas de tratamiento de aguas grises y una fachada de pino radiata que regula la temperatura interior. Es el primer recinto de la región en obtener una certificación de construcción verde.

En Brasil, la Neo Química Arena —sede de Corinthians y antigua sede mundialista— incorpora paneles solares y sistemas de recolección de agua de lluvia, además de políticas activas de reducción de impacto ambiental.

Por su parte, el Estadio Mané Garrincha, está catalogado como uno de los más verdes del mundo gracias a una cubierta especial que descompone la contaminación del aire, la reutilización de agua y una extensa red de paneles solares.

En Chile, destaca además la iniciativa de la Fundación Basura en el Estadio Monumental, donde un programa de gestión de residuos recolectó más de dos toneladas de materiales reciclables. El objetivo es posicionar a Colo-Colo como el primer club chileno en alcanzar la carbono neutralidad.

La apuesta de la NBA

Cambiando al básquetbol, en la NBA, la apuesta es aún más estructurada. La liga tiene como meta reducir su huella de carbono en un 50% para 2030, exigiendo a todos sus estadios planes de acción específicos. Aproximadamente el 62% de las arenas ya implementa energía 100% renovable, reducción de residuos y recolección de aguas pluviales.

Entre los recintos más avanzados figura el Chase Center de los Golden State Warriors, en San Francisco, que cuenta con certificación LEED Gold. Su diseño incorpora desviación del viento, captación de aguas pluviales y paredes de cristal que maximizan el aprovechamiento de la luz natural.

El Toyota Center de los Houston Rockets opera con certificación LEED Silver, paneles solares y paisajismo diseñado con plantas resistentes a la sequía. El Fiserv Forum de los Milwaukee Bucks, en tanto, ha establecido alianzas estratégicas para reducir el consumo hídrico mediante tecnologías ecológicas.

Grandes desafíos

La tendencia apunta a que la sostenibilidad deje de ser una excepción y se convierta en un estándar para la infraestructura deportiva de alto rendimiento a nivel global.

Transformar los estadios en recintos ecológicos requiere un enfoque sistémico que va más allá de acciones aisladas. Los desafíos principales incluyen la reducción de la huella de carbono, el manejo de residuos masivos, la eficiencia hídrica y energética, y la integración con la movilidad urbana.

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