El comercio electrónico deja una huella concreta: un envío a domicilio genera en promedio entre 181 y 229 gramos de CO2, cifra que sube hasta un 12% con el despacho exprés. Ante esto, empresas de retail y logística en Chile han comenzado a implementar puntos de recogida, vehículos eléctricos y embalajes sustentables para reducir la contaminación ambiental.
La última milla —tramo final entre el centro de distribución y el hogar del comprador— concentra buena parte de esta contaminación. La entrega directa a domicilio produce en promedio 229 gramos de CO2, mientras que retirar el paquete en un lugar establecido o casillero reduce la cifra a 83 gramos.
A esto se suma la exigencia de entregas en 24 horas, que obliga a usar transporte aéreo o camiones a medio llenar, además de los residuos de embalaje que tardan siglos en degradarse.
Medidas que aplican las empresas para reducir la contaminación
Los puntos de recogida han ganado terreno en comunas de alta densidad de la Región Metropolitana, como Santiago o Providencia. Retirar el pedido en quioscos o tiendas puede disminuir la generación de CO2 hasta en un 80%, al evitar entregas fallidas y optimizar las rutas de reparto.
La electromovilidad se ha extendido entre empresas de comercio electrónico y delivery, que han incorporado camionetas, motos y bicicletas eléctricas a sus flotas. Estos vehículos reducen a cero las emisiones locales mientras circulan, y en su ciclo de vida completo contaminan entre un 20% y un 60% menos que uno de combustión interna, según la matriz energética utilizada. El impacto positivo aumenta si las baterías se reciclan adecuadamente, recuperando entre el 70% y el 90% de sus materiales.
También están los embalajes sustentables, que reemplazan el plástico de un solo uso por cartón reciclado y bolsas ecológicas reutilizables. El ecodiseño reduce la huella del empaque entre un 20% y un 30% frente al modelo tradicional, mientras la normativa chilena ya prohíbe los plásticos de un solo uso en locales y aplicaciones de comida.
Por último, elegir envíos consolidados en vez del despacho exprés permite agrupar paquetes y optimizar rutas, reduciendo hasta en un 56% las emisiones de carbono del transporte.
¿Qué normativa respalda estos cambios en Chile?
La Ley de Fomento al Reciclaje (Ley REP) obliga a las empresas a financiar y organizar la recolección y el reciclaje de un porcentaje creciente de los envases que ponen en el mercado. A ello se añaden los Acuerdos de Producción Limpia (APL), impulsados por la Agencia de Sustentabilidad y Cambio Climático (ASCC), que han sumado a empresas de e-commerce y retail que aplican ecodiseño y reducen el peso y volumen de sus cajas.
En el plano logístico, compañías como Blue Express y Chilexpress han ampliado su red de sucursales y casilleros automatizados para optimizar rutas y evitar viajes fallidos. Distintas empresas de envíos, además, certifican su huella ambiental a través del Programa Huella Chile, del Ministerio del Medio Ambiente, que promueve esquemas de entrega carbono neutral.
Balance de las iniciativas
El efecto de cada medida varía: los vehículos eléctricos eliminan las emisiones locales durante su circulación; los embalajes sustentables disminuyen la huella de fabricación y desecho entre un 20% y un 40%, y los puntos de recogida elevan las tasas de reciclaje, reduciendo también la contaminación del suelo y los acuíferos por lixiviados.
Separar los residuos en puntos limpios permite recuperar materiales que de otro modo tardarían siglos en degradarse, disminuyendo la basura en rellenos sanitarios.
Para los consumidores, las recomendaciones apuntan en la misma dirección: preferir puntos de recogida, evitar el envío exprés y agrupar los pedidos en una sola compra.