El Día Mundial de la Alimentación, que se conmemora este viernes 16 de octubre, llega a Chile con una paradoja. El país registra índices de desnutrición bajos en comparación con el resto de América Latina, pero una parte de su población no logra acceder a una dieta saludable. Hoy, el principal desafío de la seguridad alimentaria se compone de tres factores: la malnutrición por exceso, el alza en el precio de los alimentos frescos y los efectos del cambio climático sobre la producción agrícola.
Para este año, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) definió el lema “Innovar hoy para nutrir mañana”. La fecha coincide, además, con el Año Internacional de la Agricultura, declarado por Naciones Unidas para 2026.
A su vez, el 36,8% de la población no puede costearla, y 700.000 personas presentaron inseguridad alimentaria severa entre 2023 y 2025.
¿Por qué los chilenos no acceden a una dieta saludable?
Para Francisca Peña, nutricionista y académica de la Universidad Mayor, la evidencia sanitaria confirma el diagnóstico. “La alimentación de las personas en Chile definitivamente no es saludable ni es equilibrada”, afirmó en conversación con El Desconcierto.
Según la especialista, ese escenario se refleja en las tasas de obesidad, diabetes e hipertensión, y en el aumento de la enfermedad renal crónica. Se trata de patologías multifactoriales en las que la dieta “cumple un rol bastante importante”.
La alimentación de las personas en Chile definitivamente no es saludable ni es equilibrada La alimentación de las personas en Chile definitivamente no es saludable ni es equilibrada
De acuerdo con Peña, el factor económico explica buena parte de esta realidad. “El aumento del valor de los alimentos frescos en el último tiempo, como verduras, frutas, algunas proteínas, ha empujado a una parte importante de los hogares a depender de alimentos que son ultraprocesados”, explicó. Estos productos, añadió, aportan más calorías, pero presentan deficiencias en nutrientes.
Por otro lado, las consecuencias sanitarias de ese cambio en la dieta son concretas. La nutricionista indicó que el consumo de alimentos ultraprocesados se asocia al aumento de procesos inflamatorios y a una mala compensación de las enfermedades crónicas. En el caso de niños, niñas y adolescentes, y de las mujeres embarazadas, estos productos no entregan los nutrientes necesarios para el crecimiento y el desarrollo. “El mayor consumo de alimentos ultraprocesados es bastante deletéreo para la salud”, resumió.
Sumado a ello, Peña advirtió que el costo de la vida ya tiene efectos medibles. “Un grupo importante de personas ya está categorizado con inseguridad alimentaria”, sostuvo.
Un grupo importante de personas ya está categorizado con inseguridad alimentaria Un grupo importante de personas ya está categorizado con inseguridad alimentaria
Los más afectados por la inseguridad alimentaria
Las brechas no se distribuyen de forma homogénea. Los hogares encabezados por mujeres y las familias de menores ingresos concentran los mayores niveles de inseguridad alimentaria moderada, porque no cuentan con recursos suficientes para sostener una nutrición adecuada en el tiempo.
Frente a ese escenario, la académica propuso dos líneas de acción: la educación alimentaria y el fortalecimiento de las políticas públicas. En concreto, destacó tres programas: el Programa de Alimentación Escolar (PAE), el Programa Nacional de Alimentación Complementaria (PNAC) y el programa de alimentación complementaria para personas mayores (PACAM).
“Son estrategias de salud pública que hoy día permiten poder apoyar específicamente a estas personas que tienen inseguridad alimentaria”, apuntó.
Tareas pendientes para las políticas públicas en Chile
La advertencia de Peña adquiere peso político en medio de la discusión del Presupuesto 2027. “Es tremendamente importante relevar, sobre todo ahora que estamos en la discusión del presupuesto 2027, la importancia de estos programas”, planteó.
Cabe recordar que en abril el Ministerio de Hacienda, encabezado por Jorge Quiroz, emitió el Oficio N°16. Ese documento incluía al PAE de la Junaeb entre los programas sugeridos para “descontinuar”. Tras la polémica, el ministro descartó la medida y aseguró que “no hay ninguna decisión de descontinuar ni terminar ningún programa”. Finalmente, el proyecto de Ley de Presupuestos 2027 mantuvo el PAE, aunque con una disminución real de 0,21%. En tanto, el presupuesto total de Junaeb cae 2,76% en términos reales, según informó La Tercera.
Es tremendamente importante relevar, sobre todo ahora que estamos en la discusión del presupuesto 2027, la importancia de estos programas Es tremendamente importante relevar, sobre todo ahora que estamos en la discusión del presupuesto 2027, la importancia de estos programas
La escala del programa explica la preocupación. “Nosotros tenemos 1,6 millones de estudiantes que reciben alimentación cada día”, recordó Peña. La nutricionista agregó que se trata de programas que “deben estar siempre en revisión desde el punto de vista nutricional y de acceso”.
Asimismo, la especialista planteó otras tareas pendientes. Entre ellas mencionó mejorar los espacios para la actividad física y definir políticas que hagan accesibles los alimentos de mejor calidad nutricional para toda la población. También llamó a generar “políticas integradas entre todos los ministerios, agricultura, salud, educación, etc., junto con la academia, junto con la sociedad científica”.
En esa línea, el diagnóstico sectorial identifica tres desafíos estructurales. El primero es la asequibilidad de las dietas sanas, frente a ultraprocesados más baratos. El segundo es la resiliencia ante el cambio climático, marcada por la escasez hídrica persistente en la zona central y los eventos climáticos extremos. El tercero es la pérdida y desperdicio de alimentos en ferias libres, supermercados y producción agrícola.
Para responder a ellos, se han impulsado medidas como el fomento a la Agricultura Familiar Campesina (AFC), con inversiones en tecnologías de eficiencia hídrica y prácticas agroecológicas. También se promueven los circuitos cortos de comercialización, que conectan directamente a productores locales con consumidores y reducen el costo de intermediación.
De este modo, el Día Mundial de la Alimentación deja planteado un desafío para el país. La seguridad alimentaria ya no se mide solo por la ausencia de hambre, sino por la posibilidad real de cada hogar de costear y acceder a una nutrición de calidad.