Cencosud, Duracell, Falabella y Tottus se incorporaron a TRAEE (Transformemos los Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos), la iniciativa impulsada por la Cámara de Comercio de Santiago (CCS) y la Agencia de Sustentabilidad y Cambio Climático (ASCC) que opera el primer Gran Sistema de Gestión Colectivo (GRANSIC) para residuos eléctricos, electrónicos y pilas en el país.
Con estas cuatro adhesiones, la organización reúne a un total de 12 empresas, entre ellas Aerolite, Canon, Electrolux Group, Samsung, Sodimac, SONDA/TecnoGlobal, Stanley Black & Decker y Walmart Chile.
Las nuevas incorporaciones se producen después de la publicación del Decreto Supremo que fija las metas de recolección y valorización para estos productos, lo que da inicio a los sistemas de gestión que deberán operar desde 2028 en el marco de la Ley REP.
Romina Reyes, gerente de TRAEE, afirmó que la organización busca "un sistema robusto, transparente y preparado para los desafíos de la Ley REP" y señaló que las empresas socias pueden incidir en la gobernanza, el modelo operativo y el esquema tarifario.
¿Por qué preocupan los RAEE en Chile?
Los RAEE —Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos— corresponden a cualquier dispositivo que funcione con electricidad o baterías y que haya llegado al final de su vida útil, desde celulares y computadores hasta refrigeradores y lavadoras. Contienen metales pesados y compuestos contaminantes, como plomo, mercurio y cadmio, que pueden filtrarse al suelo y a las fuentes de agua cuando se desechan de forma informal.
Al mismo tiempo, concentran materiales valorizables como cobre, aluminio y oro, lo que abre una oportunidad de reciclaje conocida como minería urbana.
Chile generó más de 220 mil toneladas de RAEE en 2025, la cifra más alta de América Latina, aunque menos del 5% se recicla de manera formal. Según Reyes, TRAEE ha sumado experiencia desde 2019, incluido un piloto de recolección realizado en 2026 en Santiago, La Florida y San Bernardo, junto a MSUR y Pañiwe Sustentable, además de alianzas con WEEE Forum, ACTI y ANIR.
La gerenta de la organización sostuvo que, gracias a las empresas socias, la red ya supera los 700 puntos de recepción de aparatos eléctricos a lo largo del país.
¿Qué establece el nuevo decreto sobre reciclaje electrónico?
El 7 de mayo de 2026 se publicó en el Diario Oficial el Decreto Supremo que fija metas obligatorias de recolección y valorización de pilas y aparatos eléctricos y electrónicos en el marco de la Ley REP.
La normativa regula productos como celulares, computadores, tablets, electrodomésticos, pantallas, paneles fotovoltaicos y pilas, y obliga a fabricantes e importadores a organizar y financiar la recuperación de estos residuos para evitar la contaminación por metales pesados. Con esto, se marca el inicio formal de las obligaciones legales para la industria electrónica en materia de reciclaje masivo.
¿Cómo funciona en la práctica la gestión de estos residuos?
Maricel Oñate, directora comercial de Electrónica Circular, explicó a El Desconcierto que su empresa participa en la gestión TRAEE mediante "un proceso integral y trazable de transformación de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos", que comienza con la recepción y pesaje de los residuos y continúa con su clasificación por tipo de equipo y material.
Luego, según detalló, se realiza "el desarme controlado, la segregación de componentes y la valorización mediante reutilización, reciclaje o envío a gestores autorizados", proceso que finaliza con la emisión de certificados de reciclaje y disposición final para los clientes.
La llegada de nuevas empresas
Consultada sobre la incorporación de Cencosud, Duracell, Falabella y Tottus, Oñate señaló que la valora "porque en cuanto al cumplimiento de la Ley REP está perfecto", aunque aclaró que, al no ser el reciclaje el rubro principal de estas compañías, "siempre tienen que buscar partners" especializados.
A su juicio, la llegada de más empresas grandes no configura una competencia entre privados, sino una oportunidad para aumentar la recuperación de materiales: "no es que sea un total de competidores entre sí, siempre van a buscar a los recicladores base o quienes cumplan con la normativa vigente, y eso es más trabajo para todos, ambientalmente mucho más responsable también".
Sobre el decreto que fija las metas obligatorias, sostuvo que era una medida necesaria, ya que muchas empresas carecían de presupuesto para disponer correctamente de estos residuos: "si lo vemos de la parte ambiental, es maravilloso".
En la misma línea, calificó la conformación de TRAEE como "un ganar-ganar en todo el sentido de la frase".
¿Existen dudas pendientes sobre el sistema?
Pese a su valoración general, Oñate planteó reparos respecto a la red de más de 700 puntos de recepción. Dijo desconocer esa cifra, pero advirtió que le preocupa la trazabilidad real de los contenedores instalados en distintos puntos del país, en particular de residuos como cargadores, mouse y teclados, que —según afirmó— "no tienen recuperación en cuanto al reciclaje".
La directora comercial cuestionó qué ocurre efectivamente con esos materiales una vez retirados: "¿pero dónde llegan? ¿Qué se hace?", y recordó haber visto casos en que camiones terminan llegando directamente a vertederos autorizados, "y ahí todo se mezcla".
Para Oñate, la clave del sistema está en la administración y la trazabilidad: "las mismas entidades de sanidad tienen que estar siempre atentas a que los que gestionen ese tipo de residuos cumplan con todo lo que se requiere".