domingo 20 de septiembre de 2026
Entrevista

Francisco Vidal y tensión con Argentina: "La única posibilidad que tiene Chile de garantizar la paz es la capacidad disuasiva"

A seis meses del gobierno de José Antonio Kast, el exministro Defensa repasó con El Desconcierto los recientes episodios de tensión con Argentina, las dificultades continentales en materia geopolítica, e hizo un repaso histórico de los conflictos limítrofes que han aquejado a nuestro país.

20 de septiembre de 2026 - 10:30

    En vísperas de un nuevo 18 de septiembre, El Desconcierto visitó nuevamente la casa de Francisco Vidal, exministro del Interior y de Defensa, exvocero de los gobiernos de Ricardo Lagos y Michelle Bachelet y, más recientemente, vocero de la candidatura presidencial de Jeannette Jara.

    En una extensa conversación, Vidal analizó la tensión entre Chile y Argentina en materia de soberanía, así como la situación geopolítica continental con la nueva "doctrina Donroe", y recordó la historia de los conflictos limítrofes que ha tenido nuestro país. Igualmente realizó un balance crítico de los primeros seis meses del gobierno de José Antonio Kast, y se refirió a la disputa por los indultos a condenados por hechos del estallido social.

    Chile, Argentina y la disputa por la soberanía austral

    -A seis meses del gobierno de José Antonio Kast, una de las mayores polémicas ha sido la relación con Argentina y la soberanía en Magallanes. ¿Cómo ha visto esta situación?

    Creo que faltó más energía y, paradójicamente, la derecha se viste como una distorsión de la patria. No tienen la experiencia: lo que ocurre con Argentina, y en su momento con Perú y Bolivia, es una constante histórica. Hubo vacilación de la Cancillería y, además, un cruce del argumento del "aliado ideológico" que desconoce la historia.

    -¿A qué se refiere con eso del aliado ideológico?

    ¿Qué más aliado ideológico tuvo Pinochet que el dictador Videla? Ambos eran anticomunistas que reprimieron con dureza a la izquierda. Videla llegó a reconocer miles de prisioneros arrojados al mar. En Chile también hubo cuerpos arrojados al mar, pero ya estaban muertos; en Argentina, muchos detenidos fueron drogados y lanzados con vida. Y sin embargo, cuando el poder de la Junta argentina estuvo en peligro por la crisis económica de 1977-1978, recurrieron a la confrontación con Chile, tal como después ocurriría con las Malvinas. Chile, en cambio, nunca externalizó sus crisis económicas, ni en 1975 ni en 1982, en plena dictadura.

    El caso de Leopoldo Galtieri es elocuente: invadió las Malvinas en abril de 1982, en pleno estallido de la crisis económica argentina. Días antes de esa invasión hubo una enorme huelga y manifestación en Buenos Aires. Quien no conoce esta historia, no tiene cómo entender la conducta argentina.

    Hay antecedentes más antiguos. En 1881 se firmó el primer tratado de límites, justo cuando Chile estaba empeñado en la Guerra del Pacífico. El gobierno argentino aprovechó esa coyuntura para imponer un tratado que le significó a Chile la pérdida de la Patagonia. En 1873, además, Perú y Bolivia firmaron un tratado secreto y buscaron sumar a Argentina; el entonces presidente Domingo Faustino Sarmiento —que había vivido exiliado en Chile— la Cámara de Diputados llegó a apoyar la idea, pero el Senado la rechazó.

    -¿Y el episodio del Canal Beagle?

    En 1971, el presidente Salvador Allende formalizó con el dictador argentino Alejandro Lanusse el arbitraje sobre las islas del sur del canal Beagle ante la Corona británica. La reina Isabel II se asesoró con cinco expertos internacionales y, en 1977, falló 5 a 0 a favor de Chile. La dictadura argentina, sin embargo, declaró el fallo "insanablemente nulo" pocos meses después. Esa grieta sigue repercutiendo hasta hoy.

    Cómo ha escalado la tensión en los últimos meses

    -Usted asistió a la reunión que encabezó el ministro de Defensa, Fernando Barros, en un tema que habitualmente conduce la Cancillería. ¿Qué le pareció esa decisión?

    Que la convoque Defensa tiene su lógica, es una tradición.

    - Pero hubo críticas porque se esperaba que fuera el canciller Francisco Pérez Mackenna quien llamara a retomar el diálogo, y terminó haciéndolo Barros.

    Mira, Argentina ha ido generando un ciclo de roces: disputó la plataforma continental hacia la Antártica, instaló paneles solares a apenas 30 centímetros de la frontera, y luego un almirante a cargo de la cartografía hidrográfica de su Armada y el comandante en jefe de su Fuerza Aérea hicieron declaraciones sobre la zona. Pero lo más grave fue la entrevista de su canciller, Pablo Quirno, a un canal de televisión, donde afirmó sin ambigüedades que Argentina es "bicontinental y bioceánica", lo que vulnera los tratados de 1881 y de 1984. A eso se sumó la senadora Patricia Bullrich —que nadie podría acusar de ignorante— confundiendo el Estrecho de Magallanes con el canal Beagle.

    -¿Cree que Argentina se está aprovechando de una debilidad institucional en Chile?

    No, creo que es una pulsión permanente que, tarde o temprano, siempre termina saliendo a la luz.

    -¿Percibe una fractura dentro de la derecha chilena frente a este tema?

    Hay un sector más conectado con la mirada de la dictadura, que ve a Argentina como un país que trata de expandirse y vulnerar la soberanía. Y hay otro sector, muy cercano a Javier Milei, que comparte su proyecto económico —favorable al 1% o 2% más rico— y ahí se produce la contradicción con la soberanía. Eso quedó claro, por lo demás, en la reunión con el ministro de Defensa: de nueve asistentes, cinco eran de centroizquierda, dos demócratacristianos y tres de derecha, incluido el anfitrión, y no hubo diferencias entre ellos.

    Las lecciones de la historia: 1978 y la disuasión

    -¿Qué otros episodios marcaron esa historia de tensión con los países vecinos?

    Durante la dictadura, por el aislamiento internacional de Pinochet en derechos humanos, el dictador peruano Juan Velasco Alvarado planeó invadir Arica el 6 de agosto de 1975. Y Argentina, con la llamada "Operación Soberanía", planificó fraccionar el territorio chileno para el 22 de diciembre de 1978. Un temporal en el Atlántico Sur frenó a la escuadra argentina y, casi al mismo tiempo, la mediación del recién electo papa Juan Pablo II permitió evitar la guerra.

    Lo notable es que Pinochet y la Junta mantuvieron una disciplina estricta: la instrucción era no responder a ninguna provocación argentina, para no quedar como el agresor ante la comunidad internacional. El tercer cuerpo del Ejército argentino, con asiento en Córdoba, se movilizó hacia Mendoza con la intención de cruzar hacia San Felipe, Los Andes, Santiago y Valparaíso; su jefe, el general Luciano Benjamín Menéndez —después condenado por crímenes de lesa humanidad— llegó a arengar a sus oficiales diciéndoles que irían "a tomar el aperitivo a La Moneda". Frente a esa historia, lo de Milei es un jardín de infantes, pero conviene tenerla presente: es una espada de Damocles que Chile tiene encima.

    -¿Y con Perú y Bolivia hubo episodios similares?

    Velasco Alvarado era un dictador populista que hizo reforma agraria, expropió activos estadounidenses y tenía obsesión con Arica; por eso planificó la invasión. Pero en el alto mando peruano había sectores distintos, que terminaron derrocándolo, y asumió Francisco Morales Bermúdez, más moderado. Eso llevó a Pinochet a ofrecerle a Bolivia, en el llamado abrazo de Charaña con el dictador Hugo Banzer, una salida soberana al mar. Sin embargo, el tratado de 1929 con Perú establece que Chile no puede ceder a Bolivia territorio que antes fue peruano sin su consentimiento, y Perú terminó por bloquear el acuerdo.

    -¿Cuál es la lección de todo esto para Chile hoy?

    Que la única forma de garantizarles la paz a los chilenos es con una capacidad disuasiva, no de agresión, sino de defensa. Y esa capacidad exige un Estado fuerte, porque las Fuerzas Armadas son estatales, no privadas.

    El tablero geopolítico: Trump, Milei y el "patio trasero"

    -¿Cómo entra Estados Unidos en este escenario?

    Vivimos una situación insólita, con la principal potencia del mundo en manos de una figura que altera las reglas. Estados Unidos, que había fijado un arancel del 10% a Chile, sumó otro 2,5% argumentando que compramos productos chinos fabricados con trabajo forzado. Además, su ministro de Defensa ha exigido a países como Chile elevar el gasto militar de 1,8% a 3,5% del PIB, en la misma línea de lo que la OTAN pide a sus miembros.

    -¿Qué rol juega en esto la relación entre Javier Milei y Donald Trump?

    Estados Unidos acaba de entregarle a Argentina 235 vehículos blindados de última generación a precio módico, y Dinamarca le vendió 24 aviones F-16 por unos 1.500 millones de dólares. Lo que a mí me preocuparía no son esos aviones, sino la situación económica argentina: lo único que ha logrado Milei es bajar la inflación, a costa de una caída de los salarios y un aumento del desempleo. Su desaprobación bordea el 62%.

    Balance de los primeros seis meses del gobierno de Kast

    -¿Cómo evalúa este primer semestre de gobierno?

    La encuesta del primer día de Kast marcó 58% de aprobación, coincidente con los votos que obtuvo. Ayer estaba en 34% de aprobación y 62% de desaprobación. La frustración de pasar de 58% a 34% tiene que ver con que la campaña generó expectativas literalmente incumplibles, sobre todo en el mundo popular, donde Kast entró con la promesa de expulsar a 300 mil migrantes irregulares, con una cuenta regresiva incluida en la franja electoral. A seis meses de gobierno, van 1.824 expulsiones.

    -¿Y en lo económico?

    Voy a hacer tres comparaciones con la gestión anterior. Bajo Boric, la economía cayó 2,5% el año pasado; este año se proyecta un crecimiento de apenas 0,5%. El desempleo era de 8% y hoy estamos en 9,5%, cerca del 10%. La inflación anualizada era de 3% y hoy es de 4,3%. La apuesta del Gobierno es que la contrarreforma tributaria, por su naturaleza, entregue resultados recién a mediano plazo. Si eso ocurre, en unos años más se podría ver un crecimiento adicional sobre esas magros 0,5 puntos actuales; de hecho, se han aprobado unos 39 mil millones de dólares en inversión en seis meses, que podrían materializarse recién en el próximo gobierno, sea cual sea.

    La reforma al sistema de partidos políticos

    - También se está discutiendo, sin mucho ruido, una reforma al sistema de partidos. ¿En qué consiste?

    Es un proyecto que viene desde el gobierno de Boric y que finalmente logró un acuerdo amplio entre senadores y diputados. No es lo ideal, pero es un avance. Para formar un partido se requieren 100 firmas y 210 días para constituirse en regiones, pero se elevó el umbral al 0,3% de los electores habilitados por región. Como el voto es obligatorio, eso implica pasar de unas 35 mil firmas necesarias a cerca de 80 mil: en la práctica, casi imposible crear un partido nuevo.

    Además, se eliminó la posibilidad de inscribirse en tres regiones consecutivas: ahora hay que hacerlo en ocho regiones o en las dieciséis, y quien se inscribe solo en ocho no puede presentar candidatos en las otras ocho. Y solo los partidos con representación parlamentaria reciben financiamiento estatal. Con esto se busca frenar la proliferación de partidos.

    -¿Falta algo, a su juicio?

    El requisito que yo considero fundamental: que un partido que no reúna el 5% de los votos en la última elección de diputados deje de existir. Evópoli logró esquivar esa exigencia junto a los regionalistas eligiendo dos diputados cada uno y convenciendo al Tricel de que, sumados a sus senadores vigentes, llegaban a cuatro representantes. Hoy pasamos de 23 a 16 partidos, pero en el Parlamento siguen conviviendo 13 colectividades. Sí hay un avance importante: las bancadas quedan más normadas y su jefe tendrá autoridad, de modo que un diputado que se salga de su bancada ya no podrá cruzarse a otra. Eso ayuda a frenar el transfuguismo. También se exigen más firmas para postular como independiente.

    Los indultos por el estallido social

    - ¿Y cómo ve la discusión por los indultos?

    Hay dos datos nuevos. El ministro de Justicia, Fernando Rabat, confirmó este fin de semana que existen alrededor de 100 solicitudes de indulto, pero la mayoría corresponde a hechos de 1973, no del estallido social. Las peticiones vinculadas al estallido apuntan sobre todo al caso del excapitán de Carabineros Patricio Maturana, condenado por la ceguera de la actual senadora Fabiola Campillai. Parte de Chile Vamos es partidaria de indultos caso a caso; libertarios y republicanos piden un indulto general para el estallido, que incluya también a Maturana.

    Este será un tema de fondo para el Presidente, porque además es un compromiso de campaña. Un indulto caso a caso lo puede asumir sin mayor costo, pero el indulto general casi no lo va a apoyar —lo ha dicho públicamente—, aunque tendrá presión de una parte de su propia fuerza política para otorgarlo, o para que el caso a caso incluya a Maturana.

    Cierre: los personajes de la Independencia

    -Para cerrar, en este 18 de septiembre, ¿qué personaje de la independencia de Chile es su favorito?

    Manuel Rodríguez es un gran personaje. Y también Camilo Henríquez: si uno lo lee sin saber quién es, podría pasar por un comentarista editorial de hoy. Lo mismo con Francisco Bilbao.

    *Pueden ver la grabación de la conversación completa en esta nota o ir al canal de Youtube de El Desconcierto, para dejarnos sus mensajes y opiniones sobre esta y otras entrevistas.

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