El aumento en los precios de los combustibles y una nueva alza proyectada para el 16 de abril presiona al transporte de carga en Chile a evaluar sus modelos de negocio. Ante tal escenario, la electromovilidad es una clara opción, pese a tener límites respecto al tipo de vehículo y del apoyo estatal disponible.
Es parte de lo que comenta Rodrigo Serrano, vicepresidente de Innovación y Desarrollo de Wisetrack Corp, quien advierte que el combustible representa cerca del 30% de los costos del transporte, lo que hace que cada incremento impacte directamente sobre los márgenes de un sector que históricamente opera con un corto espacio de ganancia.
"Los costos de petróleo van a fomentar el uso de la electromovilidad", apuntó Serrano en entrevista con El Desconcierto.
Límites para el transporte pesado
No obstante, Serrano diferencia entre categorías de vehículos. Por ejemplo, en camiones pequeños de última milla, buses urbanos y vehículos livianos, la electromovilidad ya es una realidad.
El problema radica en el transporte pesado de larga distancia, donde el costo de adquisición de un camión eléctrico sigue siendo alto y las baterías disminuyen la capacidad de carga útil. "Si el camión puede llevar un máximo de 20 toneladas, le están quitando capacidad de carga al meter las baterías", fundamentó.
A eso se suma la falta de infraestructura de carga adaptada a vehículos de alto tonelaje, que no pueden quedar inmovilizados horas mientras se recargan. "Un camión parado pierde plata", resumió el experto. Por eso, Serrano prevé que en el transporte pesado coexistirán distintas tecnologías —electricidad, hidrógeno verde y gas— dependiendo del tipo de ruta y carga.
Los micro transportistas y el Estado
Existe otra barrera estructural: el 90% del transporte en Chile está en manos de micro transportistas que son dueños de una cantidad mínima de camiones. Estos no poseen la capacidad financiera para asumir créditos para flotas eléctricas. Para este segmento, el apoyo estatal es crucial.
Serrano reconoció avances en el transporte público —donde las bases de licitación ya exigen buses eléctricos— pero fue crítico con el ritmo de los incentivos para el transporte de carga privado. "Yo creo que se puede hacer más. Hay un trabajo por hacer de parte de las autoridades de transporte para fomentar eso", dijo, y mencionó líneas de crédito como una posible herramienta.
¿Electrificación total al 2050?
En cuanto a la estrategia de descarbonización al 2050, Serrano fue prudente. Estimó que los vehículos particulares y los buses podrían completar la transición, pero que el transporte de carga pesada difícilmente operará solo con electricidad. "Yo creo que va a ser un mix de energías", señaló, aunque no descartó que una revolución en la tecnología de baterías pueda cambiar ese escenario en la próxima década.
El experto sí destacó una ventaja comparativa de Chile: la matriz energética nacional ya es predominantemente limpia, lo que hace que cargar vehículos eléctricos en el país tenga un impacto ambiental menor que en otros contextos. "No saco nada con tener una flota de autos eléctricos que la cargue con electricidad generada con combustibles fósiles", concluyó.