sábado 23 de mayo de 2026
Entrevista

Carla Zúñiga, dramaturga: "En esta obra las otredades no logran ser aplastadas por el sistema"

“Simbiosis Helena Alegría Gallardo” es el nombre de la nueva obra de la creadora escénica que, bajo la dirección de Gustavo Carrasco, revisa el poco explorado tema del VIH sida en mujeres, atravesado por la violencia y discriminación en lo laboral. Con Francisca Márquez y Sofía Fajardo en escena, la obra se presenta en Teatro Sidarte con solo cuatro funciones a contar del miércoles 27 de mayo.

23 de mayo de 2026 - 10:57

"Este es un texto que escribí hace mucho tiempo”, comienza diciendo la dramaturga Carla Zúñiga al referirse a uno de sus más recientes obra que llegarán a la cartelera. Se trata de “Simbiosis Helena Alegría Gallardo”, que se estrena en su actual versión el próximo miércoles 27 de mayo.

Y es que han pasado seis años desde que tuvieran una primera exposición cuando la autora lo escribiera como parte de un encuentro organizado en M100 para reflexionar sobre la vida de las personas viviendo con VIH - Sida, denominado “Ciclo Sidario”.

De la lectura dramatizada de este texto el 2020, han pasado seis años para que esta historia, protagonizada por una mujer con un nombre peculiar, llegue a escena, y lo hará en Teatro Sidarte, gracias al Fondo de las Artes Escénicas, convocatoria 2025.

Bajo la dirección de Gustavo Carrasco y con un elenco integrado por Francisca Márquez y Sofía Fajardo, la obra encuentra a dos mujeres que bajo el marco de la formalidad del trabajo, van adentrándose en sus prejuicios, temores y luego agresiones ante una otra que vive de una manera diferente.

Como señala el director Gustavo Carrasco, la llegada de esta obra a la cartelera responde a las múltiples capas temáticas de la propuesta. “El texto de Carla plantea preguntas no solo sobre el VIH, sino sobre esa intolerancia que se presenta como sensatez, como preocupación genuina, como un favor que te están haciendo. Me interesa el mecanismo de su dramaturgia, dos personas en un espacio laboral donde lo que se dice y lo que se calla tienen el mismo peso. Dirigir esta obra es un ejercicio de escucha, de poner las condiciones escénicas para que esa escalada se despliegue sin subrayarla”, dice.

“Simbiosis Helena Alegría Gallardo” se presenta entre el miércoles 27 y el sábado 30 de mayo a las 19:30 horas en la sala María Elena Duvauchelle de Teatro Sidarte, ubicado en Ernesto Pinto Lagarrigue 131, Recoleta. Las entradas están a la venta bajo el sistema "paga lo que puedas" $4.000, $6.000 y $8.000 en Ticketplus. Toda la información sobre la obra se encuentra disponible en las redes sociales de la compañía @ ciasiamesas y de Sidarte @teatrosidarte

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-Has trabajado el tema de disidencias desde al menos una década. También, el de las exclusiones. Esta es una particular, en donde encontramos a una mujer viviendo con VIH. ¿Dónde se ubica este texto en tu escritura, en esa trayectoria?

Para mi este texto es importante. Hasta el momento siempre había escrito obras donde el personaje que yo pensaba que merecía ganar -por decirlo de alguna manera- perdía, siempre. Por ejemplo con la Niña Horrible trabajamos puras tragedias -que también eras comedias- donde los personajes eran perseguidos y castigados por ser libres.

En esta obra, el personaje de Simbiosis es uno de mis primeros que logra ocupar un lugar de poder al decidir no verse permeada por el otro discurso. Si bien esta obra habla de cosas bastante horribles, es la que por primera vez tiene un final feliz, si se puede decir. Eso me parece interesante. Es algo que cuando escribí este texto hace bastante tiempo fue algo extraño y placentero, llegar a ese lugar, donde las otredades no logran ser aplastadas por el sistema.

-¿De dónde viene el foco particular en la vida de las mujeres viviendo con VIH? Es una de las experiencias serológicas menos exploradas en particular.

Cuando me pidieron escribir sobre este tema, al tiro me cuestioné de dónde tomarlo. También, me pregunté qué era lo que yo había visto hasta ese momento que en el teatro chileno hablara de VIH. La verdad es quehabía visto muy poco, y casi siempre estaba orientado a hablar de la homosexualidad masculina.

Ahora, cuando tengo tres hijos,cuando una es mamá, cuando una queda embarazada, te hacen un test de VIH. Ahí mi doctor me habló de eso, me dijo que muchas mujeres se daban cuenta ahí, cuando estaban embarazadas, que tenían VIH. Esto me quedó grabado y me hizo pensar en esa experiencia. Claro, después en la obra no desarrollé esto de la maternidad con VIH, que era lo que me interesaba en un principio, pero sí se desplazó hacia las mujeres, hacia un cuerpo femenino, a ver qué pasaba si ponemos un cuerpo femenino que hable sobre esto.

-Decías que la obra habla también, y quizás en gran parte de la libertad. ¿Desde qué lugar se adentra en ese concepto?

La obra habla sobre la libertad, pero habla de una libertad bien básica, que la libertad de poder existir tranquilamente. En el fondo, la otredad deja de ser el cuerpo oprimido y le da una vuelta. Si bien es un cuerpo de la otredad, se transforma en un espacio de poder. Por eso, habla también de la unión de un grupo de personas y abre una pregunta: ¿qué pasa si todas las otredades se juntan y arman un ejército?

También, la obra pretende cuestionar esto de la otra edad y la normalidad, aduciendo que la normalidad igual es una ilusión, que no es real, que somos personas -entre comillas- normales, porque todas las personas tienen sus propias extrañezas y contradicciones, lugares oscuros que no entendemos, entonces se trata de eso y abre preguntas que se direccionan hacia ese lugar, porque el personaje aparentemente normal en la obra es absolutamente no normal. Eso también eso es lo que se pone en cuestionamiento con respecto a la libertad, con poder ser, con poder decidir, poder decir lo que queramos decir, y que ese juicio, que se nos hace por hacer esas cosas, no lo escuchemos. Eso es lo que hace la protagonista: escucha lo que le dicen, pero no le importa, y en ese que no le importa, está su verdadera rebelión.

-La protagonista tiene un nombre peculiar, se llama Simbiosis. Allí hay una construcción de la diferencia. En este caso, ¿cómo la describirías?

Yo creo que el personaje de Simbiosis en realidad es un concepto, el concepto que propone precisamente mezclarse para poder evolucionar. Por eso el personaje se llama así. Tiene un nombre extraño, que en este caso tiene que ver con el proceso biológico de cómo es precisamente el lugar donde podemos encontrar la respuesta para vincularnos como una sociedad un poco más sana.

Ahora, cuando tengo tres hijos,cuando una es mamá, cuando una queda embarazada, te hacen un test de VIH. Ahí mi doctor me habló de eso, me dijo que muchas mujeres se daban cuenta ahí, cuando estaban embarazadas, que tenían VIH. Esto me quedó grabado y me hizo pensar en esa experiencia Ahora, cuando tengo tres hijos,cuando una es mamá, cuando una queda embarazada, te hacen un test de VIH. Ahí mi doctor me habló de eso, me dijo que muchas mujeres se daban cuenta ahí, cuando estaban embarazadas, que tenían VIH. Esto me quedó grabado y me hizo pensar en esa experiencia

-La obra fue escrita en el marco del denominado “Ciclo sidario” el 2020. ¿Qué aprendizajes recuerdas quedaron de ese intercambio creativo?

Creo que ese era un espacio que tenía que abrirse y que planteaba preguntas sobre un tema que en la dramaturgia chilena no se ha desarrollado tanto, al menos hace seis años atrás. No sé si era un tema que se había abordado tanto y de distintos lugares.

En ese momento se abrió una discusión que me pareció muy interesante con respecto a si se puede o no se puede hablar de VIH si es no tengo VIH. Eso fue con lo que más me quedé de cuando se hizo ese festival, pienso que está bien que todos, como sociedad, empecemos a cuestionarnos, a hacernos preguntas, sobre todo respeto a qué lugar ocupo yo en en esta situación.

Porque cuando hablamos de género, de clase, los grandes temas que atraviesan toda nuestra sociedad, pienso que no solo deben ser pensados por las personas directamente involucradas, sino que, como sociedad, todes tenemos que preguntarnos dónde nos ubicamos en este problema. Porque todes ocupamos un espacio en todas las problemáticas. Es lo mismo que si hicimos como, solo las mujeres pueden hablar de feminismo, solo las mujeres pueden hablar de maternidad. Yo no estoy tan de acuerdo con con con esa idea.

Entiendo obviamente que hay una necesidad muy grande también de que esas personas directamente involucradas con los problemas hablen sobre eso, pero todes podemos vincularnos con ese tema de distintas maneras. Creo que como autoras es necesario hacernos esas preguntas.

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