Embed - Economistas ALERTAN que crisis climática ya le costó 98 mil millones a Chile desde 1950
A tres meses del inicio del gobierno de José Antonio Kast, dos de los referentes más seguidos de la divulgación económica en redes sociales se sentaron a conversar en Palabras Clave, el programa de El Desconcierto, y entregaron un diagnóstico coincidente: la administración tiene un plan detallado, pero poca disposición a ajustarlo.
“Jamás creí que este gobierno iba a ser tan dogmático respecto a sus políticas”, dice Roberto Gormaz (@economia_y_erra). Alfredo Jerez (@hablemos.de.economia) va en la misma línea: “ No se ve esa voluntad política de negociar”.
Entretanto, acorde al Instituto Nacional de Estadísticas (INE), la tasa de desocupación alcanzó el 8,9% en el trimestre enero-marzo de 2026, cifra que acumula 38 meses consecutivos por encima del 8%. En paralelo, el gobierno tramita el Proyecto de Ley de Reconstrucción Nacional y Desarrollo Económico y Social —conocido como la mega reforma—, que agrupa más de 40 medidas y cuyo eje tributario ha concentrado las principales críticas de economistas, parlamentarios y organismos internacionales, con polémicas relevantes como la invariabilidad tributaria. Las disputas entre el Gobierno anterios y el actual crecen en base a disparidades en las mediciones y proyecciones de deuda, la crisis del MEPCO sigue afectando a la inflación y la agenda económica en definitiva ha superado a la de seguridad u otras prioridades sociales. De todo esto y más se refirieron ambos expertos.
El problema no es el diagnóstico, sino la ausencia de ajuste
Tanto Gormaz como Jerez reconocen que el gobierno tiene razones para introducir cambios estructurales. Lo que cuestionan es la falta de disposición a matizar frente a un entorno que ha cambiado desde que se diseñó el programa de gobierno.
"Lo primero que uno aprende en un curso de economía es que las teorías solo funcionan en el papel", apunta Jerez. "Tienes que tener un plan, y también la capacidad de decir: esto lo mantengo y estos otros puntos los puedo negociar". Para Gormaz, el problema es de origen: "Kast se dedicó los últimos diez años básicamente a intentar ser presidente, nunca tuvo que lidiar con la oposición. Siempre estuvo en una posición cómoda desde su rincón diciendo esto está mal, yo lo hubiera hecho así. Ahora le toca la otra cara de la moneda".
Ambos consideran que la formación del ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, incide en la rigidez del enfoque. "Quiroz viene de un mundo absolutamente privado", señala Gormaz. "Desde su perspectiva, los impuestos siempre fueron una barrera para obtener mayores utilidades". Jerez agrega que las críticas no vienen solo de la oposición: "El Consejo Autónomo Fiscal, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional ya han levantado observaciones. En algún momento hay que hacer una autocrítica".
La invariabilidad tributaria, el flanco más cuestionado de la mega reforma
Dentro de la mega reforma, la medida que genera más reservas en ambos economistas es la invariabilidad tributaria, que permite fijar las condiciones impositivas de una inversión por un período prolongado. El mecanismo no es nuevo —se utilizó durante la dictadura para atraer capitales mineros—, pero el contexto actual lo hace diferente.
"El problema no es la invariabilidad tributaria en sí, sino cómo se hace", explica Jerez. "Si quieres mayor inversión de largo plazo, necesitas seguridad jurídica. Pero no puede ser una cuestión que se deshaga por mayoría simple". Gormaz precisa la diferencia histórica: "En la época de Pinochet, el impuesto que se fijaba era más alto que el estándar, pero se aseguraba en el tiempo. Ahora se va a cobrar menos de lo que ya existe y se mantiene por más años. Es un costo de oportunidad muy malo".
Sin embargo, ambos rescatan otros elementos del programa. Gormaz valora el destrabe de inversiones y cita como ejemplo la aprobación del Terminal 2 de Valparaíso, proyecto que llevaba en discusión desde 2007. Jerez, por su parte, reconoce que la reducción de impuestos corporativos tiene lógica si va acompañada de incentivos tributarios: "Podría hacerse con mecanismos de exención como los que usan los países más avanzados. No es todo blanco y negro; hay puntos que se pueden mejorar".
Chile no está en quiebra, pero tiene un problema de productividad
Otro eje del debate es el diagnóstico de "emergencia económica" que instaló el gobierno al inicio de su mandato. Gormaz rechaza la versión más dramática. "Chile no está en quiebra. Somos el país con mayor solidez crediticia de América Latina —los créditos privados acumulan el 80% del PIB—. Pero tenemos un problema grave de productividad y complejidad económica".
En términos de complejidad exportadora —un índice que mide cuánto conocimiento se requiere para producir lo que un país vende al exterior— Chile ocupa el puesto 78 entre 110 países, a pesar de estar entre el 30% mejor posicionado en generación de conocimiento académico. "El conocimiento se genera, pero no llega al mercado. Por eso el mercado laboral no requiere perfiles altamente calificados y los salarios se estancan", advierte Gormaz.
Jerez complementa la lectura con un dato estructural: según la comisión de expertos del Ministerio de Hacienda, el PIB potencial de Chile ronda el 2,4% anual. "Para recortar la brecha con los países avanzados necesitamos invertir en investigación y desarrollo y ampliar la matriz productiva. El 2,4% no es suficiente. No estamos como deberíamos, pero tampoco en la miseria".
El costo económico del cambio climático, el punto ausente en el debate
Al cierre del programa, Gormaz introduce un punto que califica de urgente y poco considerado por la agenda económica actual: los impactos indirectos del cambio climático sobre la economía chilena. En el marco de su tesis doctoral, ha identificado que el análisis oficial tiende a medir solo los daños directos —infraestructura destruida, costos de reconstrucción— sin calcular los efectos en cadena.
"Cuando hay un incendio en zonas rurales, no solo se pierde la cosecha. Se erosiona el suelo, hay que cambiarlo o emigrar, y esa migración campo-ciudad genera mano de obra poco calificada que presiona los salarios a la baja. Ninguno de esos impactos está siendo medido", advierte. A eso se suma el riesgo para la soberanía alimentaria: si la tierra productiva se degrada, el país pierde capacidad para alimentarse de forma autónoma. "Cada vez vamos a ser más vulnerables frente a estos cambios, y la política económica no lo está considerando", concluye Gormaz.
Las y los invitamos a ver la entrevista completa en esta nota o en el canal de youtube de El Desconcierto.