En un encendido discurso enfocado en la reactivación y el optimismo país, el expresidente Eduardo Frei Ruiz-Tagle propuso una receta drástica para destrabar la inversión actual: terminar definitivamente con las trabas burocráticas que paralizan los proyectos. El exmandatario realizó un llamado a "dejar de usar" la permisología, y así "el país va a cambiar".
"Cuando dicen que este es un sueño que estamos inventando, no, si ya lo hicimos. Las cifras económicas, sociales y políticas de Chile de los 25 años son las mejores de los 200 años de historia de Chile. Lo podemos volver a hacer y lo vamos a hacer con confianza, decisión y con coraje, mierda", dijo el exmandatario.
El emplazamiento tuvo lugar en la Región del Biobío, durante el Encuentro Regional de Empresarios (Erede), una destacada tribuna de debate económico organizada por el Instituto Regional de Administración de Empresas (Irade).
Frente a la audiencia empresarial, Frei apeló a la unidad y la determinación colectiva como motores indispensables para superar la compleja coyuntura que enfrenta la nación, enfatizando que "hay que trabajar duro, hay que tratar unidos, sentirnos parte del país y que todos estemos en la misma línea como lo hicimos durante 25 años".
La nostalgia de Eduardo Frei
A fin de ilustrar la viabilidad de este desafío, el exgobernante modificó el orden del debate y recurrió a una histórica manifestación visual de unidad política.
Ante los asistentes, mostró la fotografía de los expresidentes que fue tomada en 2010 en el marco de las celebraciones por el bicentenario de Chile, donde aparece el mismo Eduardo Frei, Ricardo Lagos, Sebastián Piñera, Michelle Bachelet y Patricio Aylwin.
"Esta foto la he mostrado en todo el mundo (...) Poníamos esta foto y la ovación era cerrada, qué países del mundo podrían mostrar una foto así, o sea lo hicimos en Chile, fuimos capaces porque había decisión, había coraje, no le teníamos miedo a las decisiones y conversábamos con todos", declaró Frei.
De acuerdo con la exposición del exjefe de Estado, el éxito de la transición y el posterior despegue económico se debió a un diseño estratégico robusto, donde los gobiernos de la Concertación trabajaron "con mucha convicción, con mucha visión de futuro, con liderazgo, porque había presidentes que se juntaban, que hablaban, que buscábamos las soluciones de Chile, que había oposición y Gobierno".
Para respaldar con datos duros dicha gestión, Frei rememoró el crítico panorama financiero que heredó la naciente democracia al inicio de la década de los noventa, contrastándolo con el saneamiento fiscal consolidado casi dos décadas más tarde gracias a una estricta disciplina presupuestaria.
"Cuando asumimos en el año 90', Chile tenía una deuda cercana al 40% del PIB. Y el año 2007, después del gobierno del presidente Aylwin, el mío y del presidente Lagos, la deuda externa de Chile era menos del 5%. Pagamos la deuda externa", remarcó con énfasis.
Finalmente, Frei Ruiz-Tagle descartó que las metas de crecimiento actuales constituyan una utopía inalcanzable o meras ilusiones retóricas, asegurando que el camino del desarrollo ya fue recorrido con éxito e instando a recuperar la confianza para materializar un nuevo impulso macroeconómico.