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Brasil, el posible escenario electoral que se presenta en 2026
Foto: Agencia Uno

Brasil, el posible escenario electoral que se presenta en 2026

Por: Fernando de la Cuadra | 14.01.2026
Con Lula en campaña directa y Jair Bolsonaro fuera de la partida, el ambiente político brasileño se va a definir en medio a la incertidumbre del abanderado que representará a la derecha y la ultraderecha, pues todavía no existe dentro de ese espectro una opción clara por cuál será su escogido, existiendo actualmente por lo menos ocho posibles candidatos de la oposición: Ciro Gomes, Eduardo Leite, Tarcísio de Freitas, Ratinho Junior, Romeu Zema, Ronaldo Caiado, Michelle y Flavio Bolsonaro.

La disputa electoral para elegir Presidente este 2026 en Brasil, debe mantener el guion que se ha venido dibujando hasta ahora, con Lula da Silva concentrando el apoyo de las fuerzas de izquierda y centro izquierda, por un lado, y Jair Bolsonaro –actualmente preso en la Sede de la Policía Federal en Brasilia- manteniéndose como la principal referencia de la derecha y extrema derecha.

En donde la derecha tradicional ha sido fagocitada por los sectores radicalizados del bolsonarismo, lo cual impide la emergencia de una tercera vía competitiva que pueda unir a una derecha democrática con los conglomerados más de centro (algunos partidos del llamado centrão), que optaron por rendirse ante la arremetida ideológica regresiva de la ultraderecha y la corrupción sistémica del sistema partidario, es decir, ante el uso de la máquina del Congreso para obtener beneficios económicos con las enmiendas parlamentarias.

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Efectivamente, el bolsonarismo tuvo éxito en la pulverización de la derecha moderada y democrática, pero fracasó rotundamente en el boicot de la urna electrónica, en la derrota de las elecciones en 2022, en la posterior intentona de Golpe de Estado y el año pasado, en la influencia para que el gobierno Trump aplicara medidas legales y económicas con la finalidad de que Bolsonaro y sus cómplices no fueran condenados por la justicia brasileña.

En pocas palabras, el horizonte más previsible hasta ahora es la reelección del Presidente Lula para su cuarto mandato (Lula 4.0). Sin embargo, a pesar de su ventaja electoral corroborada en diversos estudios de intención de voto, la gestión del actual presidente ha tenido enormes dificultades para llevar adelante su programa, debiendo hacer frente a todas las arremetidas de un Congreso dominado por la alianza entre una extrema derecha evidentemente golpista coludida con una derecha oportunista y corrupta.

Este 8 de enero en un acto en Brasilia, se rememoró una fecha simbólica en que hace tres años las fuerzas del bolsonarismo intentaron asestar un Golpe de Estado. Como se recordará, ese día grupos de extrema derecha que se encontraban acampados fuera del Cuartel General del Ejército en Brasilia avanzaron hasta la Plaza de los Tres Poderes e invadieron y depredaron las dependencias del Ejecutivo (Palácio do Planalto), el Congreso Nacional y la sede del Supremo Tribunal Federal (STF).

Estas verdaderas tropas de choque adoctrinadas fueron destruyendo todo a su paso, con el propósito de que el presidente Lula recién asumido en su cargo, dictara una ley extraordinaria para garantizar el restablecimiento de la paz y el orden, autorizando a las Fuerzas Armadas a intervenir como Poder moderador en esa coyuntura.

Tres años después de esos lamentables sucesos, todos los miembros del denominado “núcleo crucial” ya tuvieron sus condenaciones confirmadas por el STF. Este grupo es así llamado por incluir a los principales responsables de la trama golpista. De los ocho integrantes de este núcleo crucial, seis se encuentran presos y deberán pasar los próximos años en la cárcel, de no existir alguna medida extrajudicial o un indulto presidencial.

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Con la reciente prisión de Filipe Martins, ex asesor de la Presidencia, el número de presos de los cuatro núcleos (Crucial; Estratégico; Planificación; y Desinformación) condenados por el STF llega a 29 personas, siendo que 23 de ellos se encuentran ya en régimen cerrado (15) y el resto en prisión domiciliaria (8).

Por su parte, a mediados de diciembre del año pasado, la Cámara de Diputados y el Senado aprobaron el Proyecto de Ley para disminuir las penas de todos los involucrados en la tentativa de Golpe pero, como estaba anunciado, Lula acaba de vetar dicho proyecto de ley el pasado 8 de enero, una fecha simbólica para corroborar la defensa del Estado Democrático de Derecho y el respeto a la Constitución de la República.

Con Lula en campaña directa y Jair Bolsonaro fuera de la partida, el ambiente político brasileño se va a definir en medio a la incertidumbre del abanderado que representará a la derecha y la ultraderecha, pues todavía no existe dentro de ese espectro una opción clara por cuál será su escogido, existiendo actualmente por lo menos ocho posibles candidatos de la oposición: Ciro Gomes, Eduardo Leite, Tarcísio de Freitas, Ratinho Junior, Romeu Zema, Ronaldo Caiado, Michelle y Flavio Bolsonaro.

Entre todos ellos, este último es que se proyecta con mejores posibilidades de asumir la representación de la derecha, aunque el escenario continúa siendo fluido y sujeto a cambios conforme se acerque el día de la votación y las campañas oficiales despeguen después del receso de carnaval a mediados de febrero.

Por otra parte, a esta altura de los acontecimientos resulta innegable que el gobierno norteamericano va a tratar de intervenir en las elecciones de Brasil, aunque considero que, si la izquierda refuerza el discurso en defensa de la soberanía y la autonomía, los intentos por manipular el resultado electoral no tendrán efectos significativos en las decisiones de los votantes.

En resumen, todo parece indicar que, de no existir grandes turbulencias o catástrofes en los meses siguientes, la candidatura del actual presidente mantendrá su favoritismo, dibujándose un cuarto mandato que, con todas sus complejidades y sinuosidades, mantiene a Lula como una opción electoral difícil de ser derrotada.

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