martes 14 de julio de 2026
Habitar sostenible

La revolución de las casas ecológicas hechas con materiales reciclados que ahorran energía con diseño bioclimático

Botellas de vidrio, plástico, acero reciclado y neumáticos se transforman en hogares bioclimáticos que gastan menos energía y disminuyen la huella de carbono.

14 de julio de 2026 - 20:00

La construcción tradicional con hormigón es una de las industrias con mayor huella de carbono a nivel global. Frente a ese escenario, distintas iniciativas alrededor del mundo han comenzado a levantar viviendas con materiales reciclados —vidrio, plástico PET, acero y neumáticos—, logrando reducir costos de energía, mejorar el aislamiento térmico y disminuir el impacto ambiental de la edificación.

¿Cómo funcionan las casas hechas con botellas de vidrio?

Las casas hechas de botellas de vidrio consisten en alinear los envases horizontal o verticalmente y fijarlos con mezclas de cemento, arena o barro, generando muros con propiedades superiores a los materiales convencionales.

El aire que queda atrapado dentro de las botellas cerradas funciona como una barrera térmica que conserva el calor en invierno y mantiene la frescura en verano, mientras que la densidad del vidrio, combinada con las gruesas capas de mezcla, bloquea eficazmente el ruido exterior.

A esto se suma un beneficio estético: los fondos de las botellas actúan como pequeños domos que permiten el paso de luz natural hacia el interior.

Un ejemplo de esta técnica es la Casa de Sal, en Brasil, una edificación de siete habitaciones construida por una madre y su hija en la isla de Itamaracá con más de 8.000 botellas de vidrio recogidas de las playas de la zona, afectadas por la basura del turismo masivo.

Casa de Sal, ubicada en Pernambuco, Brasil.

Casa de Sal, ubicada en Pernambuco, Brasil.

¿Qué ventajas ofrecen las viviendas construidas con botellas plásticas?

En paralelo, las casas construidas con botellas de plástico permiten reciclar toneladas de residuos PET, un material que puede tardar hasta 300 años en degradarse en el ambiente.

Además de reducir hasta un 40% los costos de edificación, estas estructuras evitan que millones de botellas de un solo uso terminen en vertederos, océanos o suelos, y previenen que el PET sea derivado hacia la fabricación de fibras textiles sintéticas como el poliéster, que liberan microplásticos al lavarse.

Rellenas con tierra, arena o residuos no reciclables para ganar rigidez, estas botellas funcionan como bloques de construcción accesibles, lo que amplía las posibilidades de acceso a la vivienda.

Casa de María Bersabé Ponce, ubicada en El Salvador.

Casa de María Bersabé Ponce, ubicada en El Salvador.

¿Por qué el acero reciclado gana terreno en la construcción sustentable?

El acero reciclado, por su parte, se utiliza cada vez más en estructuras modulares, prefabricadas y en perfiles galvanizados —conocidos como Metalcon—, ya que no pierde resistencia al ser reprocesado y requiere hasta un 90% menos de energía que producirlo desde cero.

Según cifras del sector, para levantar una casa de 200 m² es posible reemplazar la tala de unos 50 árboles por la chatarra equivalente a seis o siete automóviles, evitando así la extracción de nuevas materias primas. En Chile, empresas como IDERO ya integran este material en líneas de viviendas modulares.

¿Qué son las casas hechas con neumáticos o Earthships?

Finalmente, las viviendas hechas con neumáticos, conocidas como Earthships, utilizan llantas usadas rellenas de tierra compactada —cada una supera los 100 kilogramos— que se apilan como ladrillos gigantes y luego se cubren con barro o cemento. Este sistema genera muros de gran masa térmica capaces de mantener la temperatura interior estable, en torno a los 20 °C durante todo el año, incluso en climas extremos.

Earthship ubicada en Taos, Nuevo México, Estados Unidos.

Earthship ubicada en Taos, Nuevo México, Estados Unidos.

El diseño se complementa con solar pasivo a través de invernaderos acristalados y con sistemas de energías renovables, como paneles solares y captación de aguas lluvias, que reducen al mínimo la necesidad de calefacción o climatización artificial.

Así, la reutilización de vidrio, plástico, acero y neumáticos en la construcción aporta soluciones prácticas para reducir la huella de carbono, y demuestra que el modelo puede adaptarse a distintos climas y geografías, desde zonas desérticas hasta regiones nevadas, consolidándose como una alternativa viable para comunidades que buscan sostenibilidad, independencia energética y resiliencia frente a la crisis ambiental.

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