Nuevamente sobre el comercio exterior de la India
La India era hasta hace poco un país lejano y enigmático -por lo menos mirado desde Chile- pero ya no lo es, ni lo uno ni lo otro, pues el mundo se ha vuelto chiquitito y super interconectado y la India se abre crecientemente al comercio con el resto del mundo.
Pero esa apertura de la India no se hace a tontas y a locas, sino que se hace teniendo siempre presentes algunos elementos específicos y novedosos que son importantes de conocer, para recoger de ellos algunos aspectos que pueden ser de importancia para nuestro propio proceso de internacionalización, que todavía no se puede dar por terminado.
India ha firmado recientemente un tratado de libre comercio con Nueva Zelandia. En ese tratado Nueva Zelandia baja a cero todos sus aranceles, para todos los productos provenientes de la India, tan pronto como el tratado entre en vigencia. La India, a su vez, no actúa en la misma forma.
La India no abre sus fronteras, ni inmediata ni totalmente, a todos los productos provenientes de Nueva Zelandia, sino solo al 57% de ellos. El resto tiene reducción parcial, es decir no llegan a cero en ningún momento, o reducciones escalonadas, que llegan cero en un cronograma previamente establecido.
El 5% de las mercancías neozelandesas quedan fuera de toda reducción arancelaria presente o futura, tales como los lácteos o los cereales. También hay productos -tales como los kiwis y manzanas- que quedan sujetos a cupos de importación. La India mantiene en sus manos, por lo tanto, y utiliza a discreción, todas las herramientas de política comercial.
La no reciprocidad en la rebaja de aranceles, el gradualismo en la rebaja de otros, y la protección de determinadas líneas de producción internas, son cosas que son importantes de analizar y de tener en cuenta por parte de Chile, en sus negociaciones comerciales en curso con la propia India y/o con otros países.
De lo anterior se deduce que la India y Nueva Zelandia legitiman, en los tiempos actuales, la protección de determinadas líneas de producción interna. El proteccionismo es una palabra muy mal vista en los tiempos actuales, pero que es necesario reivindicar.
No tiene nada de malo que un país negocie con otro un tratado de libre comercio, pero siempre y cuando se tengan en cuenta, al mismo tiempo, determinadas políticas sociales, productivas y de seguridad alimentaria, que hacen necesario recurrir a ciertos grados de proteccionismo.
El llegar al 100% de desgravación para el 100% del comercio reciproco puede ser una política en la cual coincidan dos o más países en un determinado momento, pero que no puede tomarse como un dogma que debe ser respetado en todo momento y circunstancia. Eso es lo que la India y Nueva Zelandia nos están diciendo con su reciente tratado.
En lo que se refiere a la solución de controversias también hay cuestiones interesantes en el tratado que comentamos. Ambos países coinciden en que los inversores extranjeros que tengan controversias con el Estado local, deben agotar el tratamiento de sus problemas ante los tribunales locales y en función de las leyes locales.
Solo en caso de que un gobierno haga suyo el problema planteado por una empresa el asunto se convierte en un problema de Estado a Estado, para cuya solución se utilizan tribunales externos, basados en la normativa de la Organización Mundial de Comercio y de la Comisión de Naciones Unidas para el Derecho Mercantil Internacional, CNUDMI, lo cual implica que cada país nombra un árbitro, y se ponen de acuerdo en un tercero neutral, y se le da poder a esa comisión de tres para que emita prontamente un fallo final definitivo y vinculante.
Un aspecto interesante es que dicho tribunal debe funcionar en un país neutral, y todas sus audiencias y toda su documentación deben ser públicas.
Un aspecto final sumamente interesante: Nueva Zelandia se compromete en el tratado a invertir 20 mil millones de dólares en la India en un plazo de 15 años. Si eso no se cumple, la India queda autorizada a subir los aranceles que aplica a ciertas mercancías neozelandesas. Es decir, se condiciona muy claramente lo comercial a lo que suceda en el campo de las inversiones.
Valgan estas reflexiones e informaciones para mostrar que en el planeta siguen su curso los asuntos económicos, sociales, políticos e incluso militares, pese a quienes todavía creen que Chile es el ombligo del mundo.