El tamaño del terreno explica el apetito por ese peaje. El comercio electrónico chileno cerró 2025 en cerca de US$ 10 mil millones, su primer registro sobre ese umbral y en torno al 12,6% de las ventas totales del rubro, y la Cámara de Comercio de Santiago proyecta para 2026 un avance cercano al 6%.
El pago dejó de ser un trámite final y opera como infraestructura crítica del comercio digital, porque donde el cobro falla la venta se cae sin remedio.
El fin del recaudador único
Ese peaje tuvo durante décadas un único recaudador. Transbank operó como puerta casi obligada hasta que el modelo de cuatro partes abrió la adquirencia a nuevos competidores, y un informe de la Fiscalía Nacional Económica situó su participación en la adquirencia presencial entre 40% y 50% en 2025, lejos del 70% a 80% de 2023, mientras Getnet, Mercado Pago y Kushki sumaban clientes.
La diversificación se nota sobre todo en los rubros que dependen de cobros ágiles, donde la variedad de medios pasó a ser un argumento comercial.
El entretenimiento en línea autorizado es uno de esos rubros, y no por casualidad una búsqueda como métodos de pago casinos online chile se ha vuelto habitual entre quienes revisan qué tarjetas, transferencias y billeteras admite cada plataforma antes de partir. La lógica se repite en el resto del comercio, cuantas más opciones conviven, menor es la fricción.
Bajo esa comisión hay una arquitectura pensada para garantizar el cobro. Por cada pago con tarjeta el comercio entrega el merchant discount, que se reparte entre la marca (Visa, Mastercard), el banco emisor y el adquirente. En débito suele moverse entre 1,1% y 1,8%, y en crédito puede acercarse al 2,5% más IVA, multiplicado por millones de operaciones.
El uso de medios electrónicos se ha más que cuadruplicado en una década, hasta 374 transacciones digitales por persona al año, y el prepago creció más de un 213% entre marzo de 2024 y marzo de 2025 según el Banco Central, señal de que aparecen usuarios nuevos.
Mientras las tiendas pelean por descuentos, despachos y fidelización en categorías tan disputadas como el vestuario y la tecnología que encabezan las compras online, las empresas que mueven el dinero cobran sobre cada venta ajena sin asumir el riesgo del inventario ni la logística de última milla.
Al proveedor de pago no le hace falta acertar con la temporada ni con el producto estrella, le basta con que el chileno siga eligiendo la tarjeta o la billetera por sobre el efectivo. No vende nada y participa de casi todo lo que se vende.