El miércoles 3 de junio se vivió una de las primeras marchas masivas estudiantiles desde vuelta de la pandemia, en donde miles de estudiantes a nivel nacional, se convocaron para rechazar los recortes en la Educación Superior, rechazar el plan escuelas protegidas y el proyecto “ de reconstrucción nacional” presentado por el actual gobierno.
Pero vamos más atrás, ¿Como emerge un nuevo movimiento estudiantil? ¿Viene de un impulso de los estudiantes secundarios como el 2006? ¿Se configura como un movimiento que puede emular lo ocurrido el 2011? El escenario actual poco nos puede decir que se vislumbra dentro de un capítulo centrado en la defensa de la Educación Pública y sus instituciones. Claramente las y los estudiantes serán centrales en la defensa de los proyectos educativos; pero los demás actores de la educación; ¿Dónde están?
El Colegio de Profesores, la Central Unitaria de Trabajadores y trabajadoras CUT, las asociaciones y sindicatos Universitarias, entre otros actores, poco a poco salen a la palestra para plantear sus resquemores, sus reivindicaciones y por sobre todo sus inquietudes con el actual escenario de recortes. Lo cual puede ser profundizado y recrudecer en el presupuesto 2027.
El mismo 3 de junio la Rectora de la UTEM y nueva presidenta del Consorcio de Universidades Estatales de Chile - CUECH, declaraba que “Las universidades estatales no tienen margen para un ajuste presupuestario”.
Pocos saben que la lógica del “autofinanciamiento ” tiene a las Universidades estatales en un vaivén constante, en donde basta que haya un mes de atraso en las transferencias de gobierno central, para tanto las cuotas de gratuidad o por el AIUE por ejemplo, para que caigan en un problema de caja que implica complicaciones para el pago de las diversas responsabilidades de una Universidad, entre ellas los sueldos de los trabajadores y trabajadoras de sus Instituciones.
Quienes lideran las Universidades del Estado tendrán un segundo semestre más que complejo, en donde tendrán que amainar un recorte a los aportes del 2026 y del próximo 2027, ¿Como las y los rectores se articularán con las y los trabajadores de las Universidades? ¿Cómo logran dialogar con las Federaciones o coordinaciones estudiantiles, para no sólo tratar temáticas internas? Pasar de la conflictividad interna a una coordinación nacional por la defensa de los proyectos educativos superiores parece más grande que cualquier diferencia de conducción de proyectos educativos.
Lamentablemente la necesidad de esa acción conjunta nos encuentra con escasos espacios de articulación y mesas de diálogo triestamentales, la pandemia y los fallidos “ensayos constitucionales” nos dejaron en unas pantanosas y muchas veces estériles discusiones.
Hemos visto que las Rectoras ya han planteado una serie de declaraciones para hacer frente al escenario de ajuste, las y los trabajadores también lo hemos hecho, las y los estudiantes, con sus complicaciones actuales y una CONFECH que se reconstruye también lo ha estado realizando. Con todos esos esfuerzos aislados y sin correlato conjunto, la pregunta es: ¿En qué momento lo haremos de forma conjunta?
El escenario actual nos exige más y tendremos que estar a la altura.