martes 15 de septiembre de 2026
Opinión

Los Te Deum en Chile: ¿Acción de gracias o proselitismo religioso?

Tal vez, instalar una relectura del valor histórico y social de los Te Deum en Chile, podría destrabar la carga política-valórica que muchos de ellos en la actualidad instalan.

15 de septiembre de 2026 - 11:45

En el mes de septiembre, nuestro país vive un espacio de reflexión, diálogo y espiritualidad pública desde los denominados Te Deum. Estos son una especie de liturgias tradicionales de “acción de gracias ”, y se celebran cada mes de septiembre con motivo de Fiestas Patrias. La tradición comenzó en 1811, sin embargo, en la actualidad, ella alberga profundos vicios, vacíos y errores no forzados que terminan debilitando su fin último. De ahí la pregunta: ¿Acción de Gracias o proselitismo religioso?

Chile es uno de los pocos países del mundo que celebra un Te Deum con motivo de su fiesta nacional. En nuestro continente, se realizan celebraciones similares en Argentina y Perú. El Te Deum es un Canto de Acción de Gracias a Dios, y tiene sus orígenes en el siglo IV. La palabra Te Deum significa "A ti, oh Dios", y son las primeras palabras de este Cántico de Alabanza. El Te Deum se celebra tradicionalmente en Chile desde 1811, año en que don José Miguel Carrera pidió a la autoridad eclesiástica de la época que celebrara una Acción de Gracias para conmemorar el primer aniversario de la Junta Nacional de Gobierno.

En sus primeros años el Te Deum se celebraba al final de la misa católica romana. Sólo a partir de 1870, a petición del entonces Ministro de Culto, don Miguel Luis Amunátegui, el Te Deum se celebró sin Eucaristía, destacándose una liturgia de unidad nacional.

Desde 1970, el Te Deum tiene carácter ecuménico. Ese año, el entonces Arzobispo de Santiago, el Cardenal Raúl Silva Henríquez, invitó a obispos y pastores de otras iglesias cristianas a participar con sus oraciones en esta ceremonia, incluyendo a la comunidad judía, accediendo así a una solicitud del entonces Presidente de la República, Salvador Allende, quien al asumir el cargo, en noviembre de 1970, pidió a la autoridad eclesiástica que tuviera este carácter.

Por otra parte, hemos de recordar que para la fecha del aniversario de la independencia de Chile (el 18 de septiembre de 1810), en la semana que siguió al golpe de Estado encabezado por Augusto Pinochet Ugarte, el Cardenal Raúl Silva Henríquez consideró pertinente suspender el tradicional Te Deum Ecuménico en la Catedral Metropolitana de Santiago, reemplazándolo por una ceremonia ecuménica que se llevó a efecto en la Iglesia de la Gratitud Nacional, ubicada en plena Alameda en Santiago.

La instancia del Te Deum continua hasta nuestros días. En este sentido, desde el punto de vista histórico, el establecimiento de los Te Deum Ecuménicos en Chile responde a una vocación de nación, unidad, fraternidad e igualdad religiosa, que tienen no sólo el derecho sino que también la responsabilidad social de interceder por las autoridades políticas del país; en ningún caso izar la bandera del dogma bíblico cristiano, es una instancia pública, no un petitorio religioso.

Tras el golpe de Estado de 1973 vivido en Chile -al poco andar- los evangélicos irrumpen como un nuevo actor público, cuyo símbolo más significativo de su avidez fue el Servicio de Acción de Gracias, o Te Deum Evangélico. El primer Te Deum Evangélico fue en la Catedral Evangélica de Chile, donde asistió el líder de la nación Augusto Pinochet y las máximas autoridades del país.

El denominado Te Deum Evangélico no solamente significó la formación de una nueva fuente de legitimación para el régimen militar, en la actualidad, dicho sea de paso, este último también simboliza la irrupción en la esfera pública chilena de un actor religioso (hasta ahora poco explorado) que presentó con fuerza sus demandas de nuevo estatus jurídico, posiciones políticas y reconocimiento social; incluso, tratando de incidir y pregonar sus axiomas bíblicos teológicos en cada Te Deum suscitado.

Hasta ahora, se han realizado varios Te Deum municipales e institucionales en lo que va del mes de septiembre año 2026, la expectación sobre estos siempre está presente; por ejemplo: sus expectativas gubernamentales, esbozos bíblicos, interpelaciones o guiños políticos al gobierno de turno, entre varias otras cuestiones instaladas en años precedentes.

Para nadie es un misterio que los llamados Te Deum de Chile albergan la “sombra del proselitismo religioso”, ya que en muchos pasajes se desconoce si su fin último es el de “Acción de Gracias”, o bien, instalar una cierta narrativa a favor de temas valóricos, interpelar o felicitar al gobierno de turno desde el púlpito “sagrado”, incluso, hacer “recomendaciones públicas” que contribuyan al desarrollo social, económico y político de la nación, por tanto, surgen varias preguntas en esa realidad.

¿Es Chile un país donde la religión cristiana desea penetrar la esfera política y hacer proselitismo a partir de sus ideas “sagradas”? ¿Cuáles son los Te Deum de Chile que tienen mayores vicios en estas áreas? ¿Realmente el gobierno que se encuentre de turno (izquierda o derecha) le importa el servicio de “Acción de Gracias”? ¿Estamos frente a un ejercicio histórico que empezó de una forma y se presenta de otra en la realidad? ¿Será que diversos líderes religiosos, en el más puro sentido ecuménico de la palabra, esperan estas instancias públicas para lucir sus atuendos eclesiásticos e insistir en sus hermeneúticas “bíblicas” frente a las autoridades convocadas? ¿Un sentimiento de poder, servicio o farándula religiosa?

Tal vez, instalar una relectura del valor histórico y social de los Te Deum en Chile, podría destrabar la carga política-valórica que muchos de ellos en la actualidad instalan, de ahí que nos preguntemos una y otra vez lo siguiente: ¿Acción de Gracias o proselitismo religioso?

Notas Relacionadas
Lo más leído
Iván Poduje / Agencia Uno

Las más leídas

Últimas noticias