martes 01 de septiembre de 2026

Innovar para las personas: la urgencia de una ética compartida

La invitación del Cardenal Chomali traza una hoja de ruta clara para la alianza público-privada: colaborar con sentido de urgencia para que la transformación productiva y tecnológica asegure que nadie quede fuera de la mesa del progreso.

1 de septiembre de 2026 - 05:00

El desarrollo económico, la tecnología y la actividad empresarial carecen de sentido si no sitúan el bien común en el centro de sus decisiones para construir una sociedad más humana. Esta convicción ética es el hilo conductor que une dos intervenciones recientes y clarificadoras del Cardenal Fernando Chomali, las cuales interpelan directamente la forma en que pensamos el fomento productivo de nuestra región.

El primer mensaje cobró vida en la reciente Smart City Expo Santiago 2026, organizada por el Gobierno de Santiago a través de su Corporación Regional de Desarrollo. En esta instancia, el Cardenal Chomali destacó que la solidaridad ante las emergencias es uno de los grandes activos del país, pero este compromiso no puede limitarse a la reacción frente a las catástrofes: debe traducirse en una práctica cotidiana dentro del tejido productivo y económico.

Esa misma visión inspiró la carta que el Cardenal dirigió a la Unión Social de Empresarios Cristianos (USEC) ante más de 300 empresarios. En su misiva, el arzobispo invitó a reflexionar sobre el impacto ético de la gestión privada, recordando que la empresa debe ser un espacio donde se experimente la equidad.

Avanzar en oportunidades laborales para jóvenes, mujeres, migrantes y personas con discapacidad, consolidar liderazgos en igualdad de condiciones y conciliar el trabajo con la vida familiar no son costos accesorios, sino signos reales de madurez, solidez y verdadero éxito empresarial.

Este llamado cobra hoy una urgencia inaplazable ante las recientes cifras del INE: con un desempleo nacional y metropolitano que alcanza el 9,5% -su nivel más alto en cinco años-, en mujeres, una desocupación de 10,3% y un persistente avance de la informalidad, queda en evidencia que el crecimiento y la modernización no pueden evaluarse al margen de la realidad del empleo y de las familias.

Desde la División de Fomento e Industria del Gobierno de Santiago compartimos plenamente esta mirada. Una ciudad inteligente y una economía competitiva no se definen por acumular algoritmos o cifras macroeconómicas aisladas, sino por su capacidad de traducirse en oportunidades laborales formales y concretas para las personas en las 52 comunas de la Región Metropolitana.

La invitación del Cardenal Chomali traza una hoja de ruta clara para la alianza público-privada: colaborar con sentido de urgencia para que la transformación productiva y tecnológica asegure que nadie quede fuera de la mesa del progreso.

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