martes 21 de abril de 2026

Formar profesionales y formar humanidad

Chile requiere profesionales con sentido social, y en ese contexto, las alianzas entre la educación superior y organizaciones que trabajan directamente con la vulnerabilidad dejan de ser una alternativa para convertirse en una necesidad estratégica y ética.

21 de abril de 2026 - 18:00

En educación superior hablamos de calidad, innovación, empleabilidad y competencias técnicas. Son conceptos necesarios, sin duda. Pero hay una pregunta que hoy se vuelve urgente: ¿estamos formando solo profesionales o estamos formando personas capaces de comprender, enfrentar y transformar la realidad social que los rodea?

En un contexto de cambios tecnológicos, incertidumbre laboral y brechas sociales, la formación en educación superior enfrenta el desafío de ir más allá de lo técnico, integrando una dimensión humana aun insuficientemente desarrollada.

CONIN Santiago, inaugurado en 1975, lleva décadas atendiendo a niños, niñas y adolescentes con necesidades de salud especiales, muchos de ellos provenientes de contextos de alta vulnerabilidad social.

Hablamos de menores, en su mayoría entre 0 y 8 años, que enfrentan patologías complejas asociadas a la malnutrición, problemas digestivos y respiratorios. Niños que requieren hospitalización, rehabilitación y, sobre todo, una red de apoyo que muchas veces ha sido frágil o inexistente.

A esto se suma una realidad país que no podemos ignorar: según cifras del Servicio Nacional de Protección Especializada a la Niñez y Adolescencia 2025, más de 5 mil niños, niñas y adolescentes viven hoy en residencias, y más de 700 de ellos tienen menos de tres años. Una cifra que no solo estremece también interpela a todos quienes somos parte de la sociedad.

Frente a este escenario, la educación superior asume un rol que trasciende lo meramente académico. No basta con enseñar procedimientos clínicos, técnicas o protocolos, ni con limitar la formación a la inserción en campos de práctica. Se requiere que la formación en aula dialogue con el entorno, el territorio y los problemas sociales y productivos; posibilitando aprendizajes significativos y pertinentes con un profundo sentido de responsabilidad profesional.

Vincular a nuestros estudiantes con la Corporación para la Nutrición Infantil fortalece sus competencias profesionales y les permite comprender que su rol está profundamente conectado con las desigualdades sociales del país, posicionándolos como actores clave en la construcción de soluciones.

Chile requiere profesionales con sentido social, y en ese contexto, las alianzas entre la educación superior y organizaciones que trabajan directamente con la vulnerabilidad dejan de ser una alternativa para convertirse en una necesidad estratégica y ética.

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