La codicia toca la puerta de la política o cuando se atraviesa la frontera de la confianza ciudadana
En un artículo anterior reflexioné sobre la codicia y como esta pulsión ha sido y es motor de fracturas sociales. En ese texto referí a conductas individuales y colectivas, de ciudadanos y de elites empresariales. Pero el tema tiene otra arista no abordada en esa ocasión, referida a cuando la codicia y las acciones asociadas a ella tocan la puerta de la política y fruto de ello se cooptan para intereses privados sectores relevantes de las elites políticas potenciando el desarrollo aislado, ocasional o sistemático de prácticas reñidas con la ética, con la ley, por cierto con los intereses de la comunidad e incluso con las propias doctrinas partidarias.
Por
María Fernanda Villegas