Mausoleos neoliberales
Esta semana en la comuna de La Granja, el Estado llegó con retroexcavadoras para echar abajo un improvisado monumento funerario hecho para un popular hincha de la Garra Blanca. Al igual que en los álgidos días del denominado estallido social, un grupo de violentos hinchas pretendió hacer valer, a punta de barricadas y enfrentamiento con la policía, su autodeterminación territorial por sobre el Estado de Derecho. Lo bueno es que, esta vez, la izquierda chilena, a diferencia del año 2019, cuando se ponía capucha y pañoleta, no salió a justificar la violencia, sino que, por el contrario, se mostró empoderada en su rol de conductora del Leviatán: ese fornido monstruo que llega para defender al colectivo de la violencia de los inadaptados.
Por
Cristián Zúñiga