Pesimismo esperanzado
Para cualquiera que se detenga un momento a reflexionar sobre los problemas actuales de la sociedad, como son el desempleo, la carestía de la vida o la inseguridad ciudadana, resulta fácil concluir que éstos no se solucionarán eliminando población activa para que haya menos demandantes de empleo, o menos consumidores para que bajen los precios o, incluso, menos extranjeros en situación irregular para que disminuyan los delitos. No, evidentemente las causas de todos esos problemas se solucionan combatiendo la injusticia que arroja a los márgenes de la sociedad tanto a los extranjeros más necesitados, como, por ejemplo, a los chilenos más pobres.
Por
René Solís de Ovando Segovia