Nosotros, los abogados
La ceguera de la justicia debería perseguirse por todos los medios y, para eso, en rigor, los jueces debieran ver el caso y no a los litigantes (me refiero a sus identidades o nombres, no a sus características u otros antecedentes relevantes para decidir). Si Rawls hace ya tiempo habló de un “velo de la ignorancia” como método para tratar de construir una sociedad justa, a mí me parece que ese tipo de velo es lo que único que podría garantizar la construcción de fallos auténticamente justos, sin la interferencia de conocer quiénes serán afectados por ellos. Si no, es mejor seguir viendo a la estatua a la salida de la Corte de Valparaíso, con la venda caída y la balanza arrumbada.
Por
Esteban Celis Vilchez