Marcando un hito para el futuro de la soberanía alimentaria en el país, más de 200 variedades de semillas tradicionales de porotos fueron repatriadas a Chile tras más de cuatro décadas en un banco de germoplasma en Colombia.
Ahora, las semillas están resguardadas en el centro del Instituto de Investigaciones Agropecuarias INIA Quilamapu en Chillán. Allí serán multiplicadas bajo procesos resguardados, para en un futuro poder volver a cultivarlas en suelos donde crecieron en el pasado.
La colección se formó en los 90 a partir de prospecciones realizadas por investigadores del INIA en cientos de localidades entre Arica y Chiloé, donde muchas de estas variedades, cultivadas por productores familiares, fueron desapareciendo.
Estas exploraciones fueron motivadas por la rápida pérdida de estos cultivos, amenazados por el avance del monocultivo agrícola y forestal y por procesos naturales. Además, una copia de la colección de porotos resguardada se envió al Centro Internacional de Agricultura Tropical cerca de Cali en Colombia, que alberga uno de los repositorios de porotos más grandes del mundo.
Poroto chileno
Los porotos son originarios de América y fueron domesticados y cultivados en Centroamérica y en la zona andina, conformando parte fundamental de la dieta de pueblos indígenas. En Chile existe una gran variedad de porotos tradicionales, y el país fue un gran productor e incluso exportador de legumbres hasta fines de los 80.
Pero en adelante muchos cultivos se fueron perdiendo, al punto de que en la actualidad buena parte de las legumbres que se consumen en el país se importan desde el extranjero. La importación de porotos a menor precio y el cambio de uso de suelo por monocultivo para exportación de frutas y verdras como actividad más rentable, cambiaron la situación de los productores tradicionales.
En el país se han desarrollado varios esfuerzos públicos y privados para recuperar la producción local de porotos y también para restaurar la diversidad agrícola de legumbres tradicionales.