Comunidades indígenas que habitan desde tiempos ancestrales los salares altoandinos en el desierto de Atacama han denunciado un problema estructural de volcamientos de camiones con hidrocarburos u otros accidentes de vehículos pesados que transportan cargas tóxicas, dañando los salares de los que estas comunidades dependen para subsistir.
El caso más notorio ocurrió en noviembre de 2025, cuando un camión boliviano volcó en el lago Chungará, derramando más de 25 mil litros de aceite de soya. El hecho afectó directamente a decenas de aves y parte del material fue absorbido por el mismo suelo esponjoso de la laguna.
Pero organizaciones locales a lo largo del desierto han declarado que no se trata de un caso aislado sino de una sucesión de accidentes durante décadas. Ahora, la comunidad Quechua de Ollagüe elaboró un protocolo de circulación junto a la Alianza de Humedales Andinos, para buscar soluciones al problema.
Circulación en salares
El protocolo propone establecer límites de velocidad según la peligrosidad de la carga del vehículo, zonas de no circulación por su alto valor o amenaza, inspecciones y capacitación para conductores.
También sugiere un plan de respuesta rápida ante derrames de petróleo, procedimientos para contener los contaminantes, medidas de reparación ambiental y medidas para la protección de sitios sagrados.
“La acumulación de contaminantes puede alterar irreversiblemente los ciclos biológicos, reducir la capacidad de los suelos para sostener vegetación, y en última instancia, erosionar la base cultural y espiritual que estos territorios representan para el pueblo Quechua”, se describe en el documento. “La acumulación de contaminantes puede alterar irreversiblemente los ciclos biológicos, reducir la capacidad de los suelos para sostener vegetación, y en última instancia, erosionar la base cultural y espiritual que estos territorios representan para el pueblo Quechua”, se describe en el documento.
Problema del desierto de Atacama
El protocolo fue presentado oficialmente ante autoridades locales, y el alcalde de la comuna, Jean Ramírez, se comprometió a trabajar en una ordenanza municipal en la materia, tomando en cuenta las recomendaciones del protocolo. La propuesta también tuvo buena acogida en la reunión del Área de Desarrollo Indígena, donde participan comunidades y seremis.
A pesar de ser orientado a los salares donde habitan las comunidades quechua de Ollague, la aspiración de los dirigentes es que en un futuro cercano el protocolo sirva para otras zonas afectadas por la misma situación.
Es el caso de comunidades indígenas y vecinos de la ruta 11 CH que cruza Arica hacia Bolivia, y donde han ocurrido múltiples derrames y volcamientos, no solo afectando salares y lagunas altoandinas sino también iglesias o sistemas de agua potable rural.
Comunidades de Arica también han denunciado la falta de protocolos y también la falta de respuesta organizada y eficaz ante la ocurrencia de estos accidentes, para reducir el daño ambiental y humano que generan.