En Chiloé, vecinos y vecinas de la comunidad rural de Catrumán lograron recuperar y mejorar el acceso al agua potable tras una fuerte sequía, con un modelo basado en recuperar la naturaleza y la salud del suelo, pero también el tejido social.
Para lograr recuperar la capacidad del suelo de absorber agua, filtrarla y guardarla para tiempos de sequía, se plantaron árboles nativos criados durante años desde la semilla por mujeres viveristas de la fundación Núcleo Nativo.
Esta organización trabaja con mujeres adultas mayores y personas privadas de libertad, buscando la inserción social a través del vínculo con la naturaleza. En el caso de Catrumán, las viveristas entregaron 624 árboles de más de 20 especies nativas, para que la comunidad plantara a lo largo del arroyo.
“Esos son mis hijos, los hijos que no tengo”, dice sobre los árboles entregaos Albertina Soto, adulta mayor de Chiloé y viverista de Núcleo Nativo. “Cuando salgo a mi invernadero a estar ahí plantando, me olvido de todo. Es como una terapia para mi. Ellos me han dado la vida”, relata.
El proyecto de restauración de Catrumán es un prototipo de innovación social de Corfo donde las y los vecinos de la misma comunidad ejecutaron las labores de restauración con apoyo técnico del Instituto de Ecología y Biodiversidad.