Las islas representan 5% de la superficie no sumergida del planeta, pero en ellas han ocurrido 75% de las extinciones de especies. Chile, como país lleno de islas, no es la excepción. Pero erradicando especies invasoras, algunas islas de las costas chilenas han visto revivir su biodiversidad nativa, mostrando un camino de esperanza para otras zonas aún bajo amenaza.
Isla de Choros antes y después de la restauración.
Foto: Island Conservation.
“Las islas hoy están siendo epicentros de extinciones. En ellas habita el 40% de los animales vertebrados más amenazados del mundo, y la principal amenaza son las especies invasoras. Una isla es el mejor lugar donde invertir en conservación, porque con pocos recursos en un territorio acotado ya puedes evitar la extinción de especies”, declara José Luis Cabello, director regional de Island Conservation para América Latina y el Caribe.
Explosión de biodiversidad y turismo en Isla Chañaral
A través de su trabajo en Island Conservation, Cabello vió de primera mano cómo la naturaleza nativa de la Isla Chañaral en la costa de Atacama revivió luego de erradicar los conejos que la plagaban.
“Yo vi la explosion de plantas y vegetales, y unos años después esa explosión que ocurrió en tierra también se tradujo en una explosión marina. Todos los nutrientes que se generaron arriba tuvieron un espejo en el mar. Ahí tienes una comunidad pesquera que se convirtió en una comunidad turística, para avistamiento de aves. Empezaron a llegar delfines, ballenas y mucha biodiversidad marina. Fue una experiencia transformadora y quise que ese trabajo se extendiera a otras islas de Chile”, describe.
El especialista explica el rol fundamental que cumplen las aves en la restauración ecológica de las islas. “Las aves son pequeñas maquinitas ecológicas que comen peces del mar y defecan en la tierra, fertilizándola. “No existe ninguna máquina humana que pueda equiparar la eficiencia que tienen las aves para llevar nutrientes a las islas, y lo hacen sin costo para nosotros. Nos traen nutrientes que nos costaría miles de dólares llevar en barco”, sostiene Cabello.
Pingüino de Humboldt en isla recuperada.
Foto: Island Conservation.
Con más nutrientes aumenta la biodiversidad de vegetación e insectos y aumenta la complejidad de la trama ecológica. “Tu isla que era una roca pelada ahora puede soportar vida humana en equilibrio”, concluye Cabello.
La organización realizó trabajos similares de restauración junto a Conaf,el Ministerio de Medio Ambiente y comunidades locales en isla de Choros en el Archipiélago de Humboldt y en la isla Pájaro Uno en las costas de Coquimbo, erradicando las plagas de ratas.
Isla Chañaral antes y después de su restauración.
Foto: Conaf.
Rapa Nui y Juan Fernández
En experiencia de Cabello, las ratas y los conejos son las principales plagas que están destruyendo la biodiversidad en islas chilenas a partir de acciones humanas y desconocimiento. Las especies invasoras en muchos casos depredan las crías de animales nativos, compiten por alimento, erosionan el suelo, se comen la vegetación y ocupan las madrigueras, presionando la biodiversidad autóctona.
Ahora, la organización está ejecutando programas de mayor complejidad para restauración en Rapa Nui y el Archipiélago de Juan Fernández, donde es necesario trabajar en estrategias conjuntas con los habitantes de las islas.
En el caso de Juan Fernández, declara que existe una amenaza por la presencia de gatos asilvestrados que han proliferado en la isla fuera de la tutela humana y que amenazan especies en peligro como el picaflor de Juan Fernández, que está en peligro crítico de extinción.
Uno de los desafíos para esta labor es la legislación chilena que no permite el control letal para animales como gatos o perros, por lo que se están aplicando mecanismos alternativos de esterilización masiva, adopción y tenencia responsable, aunque el especialista advierte que son mucho más costosos y lentos, por lo que su efectividad está en la cuerda floja.
Mientras avanzan en los programas de restauración, desde Island Conservation están colaborando con el Consejo del Mar de Juan Fernández en su solicitud por ampliar las áreas marinas protegidas del archipiélago. El proceso quedó en suspenso luego de que la administración de José Antonio Kast retirara los decretos de ampliación de Contraloría.
Cabello también manifiesta el interés de la organización por trabajar en islas de la Patagonia chilena y argentina; un territorio aún prístino pero sujeto a cada vez más amenazas.