Este lunes, la Comisión de Evaluación Ambiental (Coeva) de la Región del Biobío visó el cuestionado proyecto minero de extracción de tierras raras de la empresa REE UNO SpA, que busca asentarse en la comuna de Penco, pese a recibir una serie de críticas de la comunidad e incluso del propio municipio.
La tensión se había elevado desde días antes, cuando el 29 de mayo pasado el Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) recomendara aprobar el proyecto, que contempla una inversión de US$130 millones: "El proyecto cumple con la normativa de carácter ambiental aplicable identificada en la sección 11 de este documento", se lee en dicho documento.
La votación, que culminó en horas de la tarde de esta jornada, mantuvo la alerta encendida desde tempranas horas, con la movilización convocada por los detractores, quienes se reunieron a las afueras del edificio de la Delegación Presidencial de Concepción.
Penco no descarta apelar
El alcalde de Penco, Rodrigo Vera, manifestó su molestia por la aprobación del proyecto "a pesar de la oposición del Consejo Municipal". Agregó: "Nosotros no fuimos parte de la votación, no teníamos injerencia, pero fuimos consecuentes. Presentamos todas las observaciones".
Sin embargo, desde hoy hasta los próximos 30 días los detractores podrán apelar a la decisión, vía que desde el municipio no descartan tomar: "hay que meditarlo y hay que pensarlo".
En esa línea, la autoridad fue tajante al señalar que esto "no es un derrota" y que es la institucionalidad la que debe tomar la decisión final.
Proyecto de tierras raras en Penco
El alcalde Vera ha sido uno de los principales detractores del proyecto desde que fue presentado al SEA, ya que apuntaría en línea contraria al plan de desarrollo comunal, impactando en las comunidades locales en relación a la promoción del turismo y la gastronomía de la zona.
"Hay partes del proyecto que están a 2 kilómetros de zonas habitadas, de la plaza o del Cesfam”, sostenía la autoridad municipal en septiembre de 2025. En la misma instancia, reiteró que Penco está "libre de mineras".
En abril de 2026, el municipio envió un documento al SEA en donde cuestionaban que el proyecto fue fraccionado para difuminar su impacto en la comunidad, por lo que se solicita "ser evaluado en su conjunto".
En materia medioambiental, se cuestiona que el proyecto podría modificar los cursos de agua, ya que se ubicaría cerca de una cuenca costera que provee agua dulce a la comuna. Además, esto implicaría un impacto sobre especies amenazadas como el naranjillo, pitao y queule.