La Segunda Sala de la Corte Suprema rechazó por unanimidad los recursos de casación en la forma y en el fondo presentados por la defensa de dos excarabineros acusados de los homicidios dos jóvenes ejecutados el 18 de septiembre de 1973 en el Zanjón de la Aguada, en Santiago.
El máximo tribunal ratificó la condena de 15 años y un día de presidio mayor en su grado máximo para el exmayor de Carabineros Carlos Gastón Manterola Miranda y otra para el exsargento José Alejandro Cabrera Tapia, de 5 años de presidio menor en su grado máximo por actuar como cómplice.
Tras conocerse la resolución, la abogada querellante Andrea Gattini, del Estudio Caucoto Abogados, valoró el fallo: "En estos tiempos difíciles para los derechos humanos en Chile, que se haga justicia en estos casos cobra aún mayor importancia, no importa cuánto tiempo haya transcurrido desde la ocurrencia de estos crímenes terribles". Y agregó que "siempre es importante visibilizar la labor que aún siguen haciendo nuestros tribunales, que se debe mantener hasta que la Justicia sea para todos".
¿Qué ocurrió la noche del 18 de septiembre de 1973?
De acuerdo con la investigación, García Lazo y Muñoz Mella fueron detenidos, asesinados y luego lanzados al caudal del río, desde donde se perdió su rastro.
Según estableció la ministra en visita para causas por violaciones a los derechos humanos de la Corte de Apelaciones de Santiago, Paola Plaza González, esa noche Muñoz Mella, de 18 años, y García Lazo, de 29 años y técnico en televisión, regresaban a la casa de este último tras celebrar las Fiestas Patrias, en horario de toque de queda.
Antes de llegar al domicilio protagonizaron desórdenes en la vía pública, lo que motivó que una vecina los denunciara a Carabineros.
Efectivos de la 8a Comisaría de Santiago acudieron al lugar y, pese a que ambos jóvenes ya se encontraban al interior del inmueble ubicado en calle Bascuñán Guerrero N° 620, irrumpieron por la fuerza y los sacaron a la vía pública.
Ahí los obligaron a tenderse en el suelo y, aprovechando que estaban indefensos, dispararon contra ambos, provocándoles heridas graves que les causaron la muerte de forma instantánea.
Sus cuerpos fueron subidos a un furgón policial y trasladados hasta el puente Zanjón de la Aguada, donde fueron arrojados al río, lo que impidió su ubicación pese a la intensa búsqueda de sus familiares.
Ambos permanecieron por años en calidad de detenidos desaparecidos, hasta que en 1991 sus cuerpos fueron encontrados en el Patio 29 del Cementerio General.