De bigotes alargados y pelaje oscuro, también es conocido como gato de mar o gato marino. A pesar de estos apodos felinos, no tiene relación con los gatos. Es un carnívoro de la familia de los mustélidos, la misma que incluye a comadrejas, hurones y tejones. Además, es el mamífero marino más pequeño del mundo.
Chungungos en peligro
Para Toro, todas las especies deben protegerse y tienen un valor biológico, pero los chungungos además cumplen un rol clave en el intermareal chileno. Detalla que estos mamíferos son los depredadores tope del ecosistema. Controlan las poblaciones de crustáceos y moluscos al alimentarse de ellos. Si no fuera así, animales como los cangrejos arrasarían con las algas, “especies muy importantes del ecosistema”.
Este pequeño mamífero marino está catalogado En Peligro. Durante décadas fue cazado por su piel o por considerar que compite con los pescadores. Ahora, científicos chilenos los estudian para encontrar respuestas a la pregunta de cómo protegerlos.
Mongabay Latam conversó con Frederick Toro sobre qué revela el estudio publicado en junio de 2026, cómo continuarán las investigaciones y qué medidas hacen falta para proteger a esta pequeña nutria marina.
—¿Hay algo que les alertó de la situación de los chungungos?
—Este trabajo se realizó en base a diferentes grupos de investigación. Entre ellos, la Fundación Lontra, liderada por Javier Trivelli, que se especializa en la conservación de nutrias y tiene un centro de rescate. Javier ha rehabilitado chungungos huérfanos y desde 2016 más o menos registra eventos de mortandad, especialmente acá en la Quinta Región [Valparaíso].
Hace tiempo trabajamos juntos en necropsia de fauna marina, incluyendo delfines y ballenas. Después empezamos a hacer necropsias de los chungungos.
Además, también trabajamos en el norte de Chile, una zona donde hay alto turismo y diversidad. Nos llegaban hartos chungungos muertos por diferentes causas e hicimos necropsias.
—¿Cómo recabaron la información para el estudio?
—En la página web de Sernapesca [Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura] hay bases de datos de mortandad de fauna desde 2007. También, dentro de los coautores del estudio está Gonzalo Medina, quien lleva unos 40 años trabajando con chungungos y tiene su propia base de datos.
Juntamos ambas bases y a través de Javier Trivelli empezaron a llegar las carcasas. Empezamos haciendo necropsias para identificar la causa de muerte.
Tenemos ayuda de Fundación Chungungo, en el sur de Chile, donde trabaja Tamara Huerta, y en el norte, colegas del centro de rescate de Sernapesca nos ayudan. También hemos ido a diferentes partes a hacer necropsias, así pudimos hacer el estudio.
Perros y pesca
—¿Cuáles fueron los hallazgos principales?
—Tenemos mortandad de chungungos especialmente en la zona centro-norte. No pudimos hacer necropsia de todos los ejemplares, por lo que no sabemos la causa de muerte de todos.
La causa más común es el ataque de perros. Otro motivo es la captura incidental en artes de pesca, o sea, pescadores artesanales dejan sus redes, donde los chungungos se ahogan. Eso pasa en el norte, en la época de captura de [el pez] congrio. En otras zonas hay conflictos con jaulas que son para capturar [los crustáceos] jaibas.
También hemos encontrado algunas lesiones pulmonares asociadas probablemente a una bacteria o virus. Las carcasas no correspondían al año de la influenza aviar, pero encontramos un par de casos de chungungos con problemas respiratorios.
Además, hemos encontrado chungungos ahogados en termoeléctricas e intoxicados con combustible fósil.
—¿Cómo fue el trabajo en el laboratorio? Al revisar los cuerpos, ¿qué pudieron recabar?
—Es bien complejo hacer necropsia, más de estos animales carismáticos y que a la vista son bien tiernos. A veces nos llegan carcasas bastante avanzadas en su descomposición, por lo que es más difícil encontrar la causa de muerte.
Estábamos asesorados por los patólogos Mario Alvarado y Mauricio Seguel, coautores del estudio, con quienes trabajamos la parte de los hallazgos macroscópicos, como mordidas, por ejemplo. Las identificamos porque quedan orificios, pero los ataques de perros también dejan lesiones internas y fracturas de costillas o columna. O cuando el animal se ahoga, eso se evidencia en el sistema respiratorio.
—Sólo en el 38.5 % de los casos se conoció la causa de muerte. ¿A qué se debe y cuáles son las implicaciones científicas de esto?
—Chile es un país con muchos kilómetros de costa y es súper difícil tener acceso a todos los animales muertos. Además hay perros y hay otros carroñeros que pueden generar movimiento o cambio en las carcasas, entonces eso nos complica mucho el trabajo.
Nosotros creemos que estos datos están subestimados, o sea que son más animales muertos, y creemos que las causas principales están siempre asociadas al ser humano, directa o indirectamente.
Toda la zona costera está siendo muy urbanizada. El tema de los perros siempre va a ser complejo. Ya tuvimos algunos problemas con algunos grupos de animalistas que insinúan que nosotros estamos llamando a cazar perros, que no es así.
Por otro lado, hay que aumentar el monitoreo. En Chile no se sabe cuáles son las abundancias de chungungo, entonces no sabemos cuál es el impacto en las poblaciones.
Ya tenemos como tres chungungos para necropsias de este año. Así que sigue la mortandad, siguen avisándonos de casos, pero las autoridades del sector ya saben del estudio y saben que estamos trabajando en esto.
—¿Qué está sucediendo con el control de los perros?
—Son perros de libre deambular. Son perros comunitarios, que viven en ciudades y se alimentan oportunistamente. Se sustentan solos y siguen reproduciéndose. Entonces es difícil. No hay recursos para perreras municipales, no hay educación.
Y no solo afectan a los chungungos, son muchas especies en Chile. Hemos visto lobos marinos atacados por perros.
Hemos visto en el norte, en la región de Atacama, como perros que atacaron aves marinas se infectaron con influenza aviar. Ahora salió un vídeo de un pudú [Pudu puda, el ciervo más pequeño de la región] en el sur que se tuvo que meter al mar para esquivar a los perros.
Mucha fauna está afectada por los perros, como el huillín [Lontra provocax], otra especie de nutria con la que estamos trabajando.
Aunque habita principalmente en zonas costeras, el «gato marino» también ha sido observado en hábitats de agua dulce. Foto: cortesía Guido Pavez
Contaminación y amenazas
—También hay casos de muerte por exposición a hidrocarburos y ahogamiento en turbinas de termoeléctricas, ¿cómo estas amenazas están afectando a los chungungos?
—En Chile, hubo un boom de termoeléctricas que ya ha bajado un poco. Para enfriar su sistema, usan agua del mar y en ese momento entraban los chungungos. Después, no podían salir y se ahogaban.
Sernapesca y algunos grupos ya tienen medidas para evitar que los chungungos entren, como jaulas dentro de las termoeléctricas con las que capturan a los animales vivos y evitan que se ahoguen.
Sobre los hidrocarburos, hubo dos casos en el mismo sitio y fue algo súper raro. No entendemos cómo voluntariamente el animal comió eso. Sabemos que fue así porque los hidrocarburos estaban en sus sistemas digestivos, no lo tenían en el pelo.
—¿Cuáles son las características de los tres puntos que identificaron como clústeres de mortandad?
—Papudo-Maitencillo es muy turístico y tiene mucha actividad pesquera. En Caldera hay mucha urbanización, hay mucha actividad y perros.
En Punta de Choros encontramos mucha mortandad por pesca incidental. Septiembre es la época de desove de los congrios, entonces coincide que ponen redes en muchas partes y los chungungos también saben que hay mucho congrio, entonces aprovechan y lamentablemente caen en las redes.
—¿Hay alguna iniciativa para trabajar con los pescadores y tomar medidas que eviten que sus actividades terminen en la muerte de las nutrias?
—Sí, hay unos tipos de red con luces y algunas hacen un sonido. Hemos intentado implementar en algunas zonas, pero como es trabajo extra para los pescadores, instalar esas cosas no funciona mucho. Estamos trabajando de a poco con los más jóvenes, con el recambio. Esperemos que los chungungos aguanten el recambio generacional.
—En las zonas más visitadas se registran más varamientos, entonces no necesariamente son las de mayor riesgo. ¿Cómo piensan resolver ese vacío en sus siguientes estudios?
—Ahora vamos a hacer un piloto para estudiar la abundancia de chungungos en una isla y con eso vamos a intentar replicar este estudio mucho más controlado en la costa. El objetivo es conocer la abundancia y en base a eso ver los registros de mortandad.
La isla está en una reserva marina en el norte de Chile, una de las zonas con abundancia media alta de chungungos. Parte en agosto, así que vamos a estar viendo chungungos desde tierra, sin molestarlos, para entender un poco más su abundancia y su conducta.
Por otro lado, nos están avisando de animales muertos desde zonas más extremas, a las que es más difícil llegar porque el sur de Chile está compuesto por fiordos e islotes. Sin embargo, Sernapesca tiene trabajadores por región y por zona, entonces estamos viendo cómo colaborar en ese sentido.
Avance en la investigación
—¿Cuáles son los siguientes pasos para entender las amenazas?
—Seguimos con la recepción de las carcasas, lamentablemente. Seguimos trabajando con Javier Trivelli de Fundación Lontra, a donde llegan los animales.
Siempre estamos colaborando con otros investigadores para estudiar la biología de la especie con las carcasas, porque a pesar de que son animales muertos, podemos investigar la genética, la dieta, todas esas cosas.
Ahora vamos a describir hallazgos histológicos más que nada. Es decir, ahora queremos analizar las lesiones a nivel celular.
—Puede ser abrumador ver tantas muertes, tantas amenazas. A ustedes como investigadores, ¿qué les motiva a continuar?
—Yo prefiero trabajar mil veces con animales vivos, pero es súper importante saber de qué están muriendo para proponer manejo de las zonas, proponer medidas de gestión ambiental y proponer medidas políticas. Sin toda esta base no podemos hacer cambios más profundos.
Eso es lo más relevante. Y después llevarlo a lo social también, que la gente entienda el rol de esta especie, por qué está muriendo y crear conciencia.
Esta es una nota original de Mongabay Latam.