Las luchas de pueblos indígenas de extremos opuestos del planeta por proteger la salud del mar se unen en la nueva exposición de la artista y Premio Nacional de Bellas Artes, Cecilia Vicuña, en su nueva exposición presentada en Oslo.
El trabajo se llama Minga por la Mar y reúne pinturas, artesanías, cartas y poemas de comunidades yagán, kawésqar, mapuche, chango, diaguita y también del pueblo sami, que habita en el norte de Escandinavia.
Las obras de arte están conectadas por dos grandes quipú hechos con lana nativa de Noruega, para transportar los mensajes de estas comunidades a la gente. La iniciativa surgió de una colaboración con la Red de Mujeres Originarias por la Defensa del Mar (RDM), y representantes del pueblo sami.
Cecilia Vicuña durante la inauguración de la exposición en Oslo.
Studio Abrakadabra
¿Qué es un quipú?
El quipú es un mecanismo de escritura con hilos y nudos que usaban comunidades andinas antes de la colonización. Como parte de su propuesta artística, Vicuña ha creado varios quipú usando materiales reciclados y naturales, tejiendo incluso sobre ecosistemas amenazados como glaciares y playas para reflexionar sobre la conexión perdida entre la humanidad, la naturaleza y la memoria.
Pueblos indígenas y el mar
Separadas por miles de kilómetros, las personas que integran estos pueblos llevan adelante una misma lucha por resguardar el mar ante el daño que generan industrias extractivas que se han instalado en las aguas de ambos territorios. En ambos casos también se repiten historias de racismo y criminalización.
"Lo que percibo tanto en la Red de Mujeres Originarias por la Defensa del Mar como en el pueblo sami es que existe un fundamento común: el amor. El amor por el mar, por la tierra, por la cultura y por la vida misma", declara Vicuña sobre la obra.
Sobre la superficie de lana se entrelazan cartas, tejidos y objetos naturales enviados por mujeres de pueblos originarios de Chile y del pueblo sami.
Istvan Virag, Kunstdok