viernes 31 de julio de 2026
Desastre natural

Antofagasta, Calama y Copiapó: las ciudades que enfrentarían mayor riesgo de aluviones según estudio

Estudio advierte que aluviones serán cada vez más frecuentes en el norte de Chile y llama a replantear la planificación urbana

31 de julio de 2026 - 16:40

Los recientes sistemas frontales y aluviones que han afectado al país, dejando fallecidos, miles de damnificados y extensas zonas aisladas, volvieron a poner en evidencia la necesidad de prepararse para eventos hidrometeorológicos cada vez más extremos.

Ante ese escenario, una investigación de la Universidad Bernardo O'Higgins publicada previo a los temporales que hoy afectan al país, advierte que la crisis climática está aumentando el riesgo de lluvias extremas y está modificando las condiciones que favorecen la ocurrencia de aluviones en el norte de Chile.

Asimismo, aumentan las probabilidades de precipitaciones intensas asociadas al fenómeno El Niño-Oscilación del Sur (ENSO) y elevando el riesgo para ciudades que históricamente han crecido sobre quebradas y cauces aluviales.

¿Cómo se desarrolló la investigación?

El estudio reúne evidencia científica publicada entre 1978 y 2024 y analiza especialmente los grandes aluviones ocurridos desde 1990, incluyendo los eventos de 1991, 2015 y 2017, además del episodio de El Niño 2023-2024.

La investigación integra conocimientos de climatología, hidrología, geomorfología, planificación urbana, vulnerabilidad social y contaminación ambiental para comprender los aluviones como fenómenos que van mucho más allá de un episodio meteorológico.

"La investigación reunió evidencias que normalmente se estudian por separado para entender el aluvión no solo como un fenómeno climático, sino también territorial, social y ambiental", explica el Dr. Daniel Valenzuela, autor principal.

Si bien los acontecimientos registrados durante julio de 2026 no formaron parte de la investigación por ser posteriores a su publicación, el académico sostiene que "lo ocurrido confirma la relevancia del diagnóstico presentado".

No obstante, aclara que un solo temporal no basta para demostrar una tendencia climática y que esa relación requiere series de observación de largo plazo.

¿Cómo cambiará el norte de Chile respecto a aluviones?

Uno de los principales hallazgos es que el norte de Chile no necesariamente será una zona más lluviosa, sino que enfrentará precipitaciones mucho más intensas y concentradas.

"Una región puede seguir siendo árida y, aun así, recibir lluvias extraordinarias. Esa combinación es precisamente la que aumenta el riesgo de aluviones", señala Valenzuela.

El estudio identifica como territorios especialmente expuestos ciudades como Antofagasta, Calama, Copiapó, Paipote y Chañaral, aunque los recientes eventos también obligan a poner atención en sectores de Coquimbo y Atacama.

El patrón común es la ocupación de quebradas, cauces aparentemente secos y abanicos aluviales, superficies que forman parte activa de las cuencas.

"Una quebrada puede permanecer seca durante décadas, pero eso no significa que haya dejado de ser un cauce. La expansión urbana sobre estos sectores ha multiplicado la exposición de las personas", afirma el investigador.

El Dr. Jorge Leiva González, jefe de Carrera de Ingeniería Civil en Medio Ambiente y Sustentabilidad, agrega que este fenómeno no es exclusivo del norte.

"Durante el temporal de julio también fue necesario evacuar sectores de la zona central construidos sobre antiguos cursos de agua. Es un mecanismo de riesgo que puede repetirse en distintas geografías del país", sostiene.

¿Qué otras consecuencias enfrentaría el norte de Chile?

Los investigadores advierten además que los aluviones no solo afectan a las personas y la infraestructura. Al atravesar relaves mineros y otros depósitos, pueden movilizar metales pesados y contaminantes hacia ríos, humedales y ecosistemas costeros, cuyos efectos pueden prolongarse durante años.

Frente a este escenario, el estudio plantea la necesidad de actualizar los mapas de riesgo incorporando escenarios de cambio climático, restringir nuevas construcciones en zonas de alto peligro, fortalecer los sistemas de monitoreo y alerta temprana, mejorar la infraestructura crítica y reforzar la gestión de los relaves ubicados en cuencas.

Finalmente, Leiva destaca que Chile ha avanzado significativamente en la capacidad de pronóstico meteorológico, por lo que el desafío ahora está en transformar esa información en acciones concretas.

"La capacidad técnica para anticipar estos eventos existe. El reto es traducir esas alertas en evacuaciones oportunas, protección de infraestructura crítica y una respuesta institucional efectiva", concluye.

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