La acelerada transformación digital de la gran minería, marcada por la incorporación de inteligencia artificial, analítica avanzada, automatización y monitoreo remoto, está elevando de forma sostenida la necesidad de infraestructura capaz de procesar enormes volúmenes de datos en tiempo real.
Este fenómeno impulsa la expansión de centros de datos especializados en información operacional, geológica y productiva. Sin embargo, este desarrollo tecnológico avanza en un contexto complejo: la persistente escasez hídrica que afecta con fuerza al norte de Chile, donde la industria, las comunidades y los ecosistemas compiten por un recurso cada vez más limitado.
En paralelo, el auge de la inteligencia artificial y sus fábricas está intensificando las exigencias de procesamiento en múltiples sectores productivos, incluida la minería.
Estas cargas de trabajo requieren centros de datos preparados para soportar servidores con unidades de procesamiento gráfico (GPU) de alto rendimiento, lo que incrementa significativamente la generación de calor y, con ello, las necesidades de enfriamiento.
El costo hídrico de la IA
Un análisis citado por Reuters (2026) estima que los centros de datos en Norteamérica utilizaron cerca de un billón de litros de agua durante 2025, evidenciando la creciente presión sobre los recursos hídricos a nivel global.
Frente a este escenario, el debate tecnológico se ha desplazado hacia soluciones más eficientes. Según el Foro Económico Mundial (2025), los centros de datos requieren grandes volúmenes de agua para sus sistemas de enfriamiento.
Refrigeración líquida: una alternativa sostenible en la minería
El organismo señala que la adopción de tecnologías avanzadas de gestión térmica, como la refrigeración líquida, puede reducir el consumo de agua hasta en un 91%, además de disminuir el uso de energía en aproximadamente un 50% y reducir el espacio necesario en hasta un 85%, en comparación con sistemas tradicionales basados en aire.
En esta misma línea, comienzan a ganar relevancia alternativas como los sistemas de circuito cerrado y la refrigeración líquida de alta eficiencia, que permiten disipar el calor de forma más efectiva mediante fluidos con mayor capacidad de transferencia térmica, reduciendo la dependencia de la evaporación y, por ende, el consumo constante de agua.
Sobre esta tendencia, César González, Business Developer Manager Systems Secure Power – South Andean Cluster en Schneider Electric, explica que: “en industrias como la minería, donde las operaciones dependen cada vez más del procesamiento de datos en tiempo real, la eficiencia de la infraestructura digital se vuelve un factor estratégico".
En este contexto, el avance de la minería hacia operaciones cada vez más automatizadas y basadas en datos sitúa a la eficiencia térmica como un elemento central para asegurar la continuidad operativa.
Así, la adopción de tecnologías de refrigeración más avanzadas aparece como una respuesta directa al crecimiento de la demanda computacional, con el objetivo de disminuir simultáneamente el consumo de agua y energía en una industria cada vez más digitalizada.