Con el fin de enfrentar los desafíos que impone la crisis climática, un innovador ensayo científico logró capturar dióxido de carbono (CO2) por miles de años utilizando el olivino, mineral que al mezclarse con agua marina transforma este gas de efecto invernadero en bicarbonato de sodio.
El experimento ya se implementa a escala real frente a las playas de Duck, en Carolina del Norte (Estados Unidos), gracias a la empresa climática Vesta.
¿Cómo el olivino acelera la absorción del CO2?
Este mineral rico en magnesio y de origen volcánico posee la capacidad de alterar la química marina: al entrar en contacto con el agua salada, incrementa su alcalinidad y convierte el CO2 disuelto en bicarbonato de sodio natural, neutralizando su impacto en el calentamiento global de forma duradera.
Además del potencial de secuestro de carbono, especialistas destacan una ventaja colateral: la sedimentación de este material podría actuar como un escudo físico protector, reduciendo sensiblemente el deterioro y la erosión del litoral costero.
Experimento a escala real en Estados Unidos
Para constatar estas proyecciones en un ecosistema abierto, durante 2024 se ejecutó un despliegue sin precedentes frente a las playas de Duck, en Carolina del Norte. En una franja submarina de 91 metros de ancho por 670 metros de longitud, se depositó una berma conformada por cerca de 8.200 toneladas de arena rica en olivino.
El proyecto, debidamente respaldado por autorizaciones regulatorias oficiales, calcula que el volumen vertido podría llegar a capturar alrededor de 5.000 toneladas de dióxido de carbono de la atmósfera a medida que el mineral se disuelva progresivamente en el lecho marino.
La elección de Duck no fue azarosa: la zona ofrece una valiosa serie histórica de datos oceanográficos compilada por el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de EEUU, lo que permite contrastar los cambios de alcalinidad y sedimentos con una línea base de alta precisión.
Rigor científico frente a las incertidumbres
A pesar del entusiasmo inicial, la comunidad oceanográfica llama a evaluar los resultados con cautela. Las tareas de seguimiento técnico, lideradas de forma independiente por el organismo Hourglass Climate, comprenden muestreos mensuales de agua de mar y sedimentos marinos con el propósito de fiscalizar la salud del ecosistema circundante y descartar que la liberación de metales traza presentes en la roca volcánica alcance umbrales nocivos.
Por otra parte, informes de revisión científica publicados en 2025 enfatizan la brecha de conocimiento respecto a los impactos socioambientales si este método se masificara a nivel global.
Asimismo, el balance positivo de carbono aún requiere validación final: los científicos enfatizan que del total absorbido deben descontarse rigurosamente las emisiones operativas derivadas de la minería, molienda y transporte del olivino.
Los datos concluyentes sobre este ensayo en Carolina del Norte se mantienen a la espera de ser sometidos al análisis y publicación por parte de pares científicos.