El Ex Congreso Nacional de Santiago fue el escenario del seminario internacional "Política Industrial Verde desde y para el Sur", el segundo encuentro preparatorio hacia el Congreso Panamericano 2026, que sesionará entre el 21 y el 23 de agosto en Montevideo con delegaciones de quince países del continente.
La jornada reunió a parlamentarios, académicos y especialistas de siete países en torno a una pregunta central: cómo construir una estrategia regional compartida que permita a América Latina transformar sus recursos naturales en desarrollo productivo con justicia social.
Definir la agenda verde regional
La discusión identificó cinco ejes prioritarios: minerales críticos, electromovilidad, soberanía digital, transición energética y fortalecimiento de capacidades científicas y tecnológicas. En todos ellos, los participantes coincidieron en que la política industrial verde no puede operar como una agenda técnica desvinculada de la ciudadanía: debe demostrar resultados tangibles en empleo de calidad y calidad de vida, sin perder de vista las transformaciones estructurales de largo plazo.
Tomás Leighton, director ejecutivo de Rumbo Colectivo, resumió el espíritu del encuentro. "Hoy día hemos puesto sobre la mesa no solamente principios, sino también políticas concretas. No para achicar el tamaño del Estado, sino para coordinarlo mejor. No para agregar valor con cosas que podríamos pensar a 50 años, sino mejorando las capacidades hoy día", señaló. Además, apuntó directamente al gobierno: "tomamos ese llamado que ha hecho el Ejecutivo y le devolvemos la pelota con una serie de instrumentos concretos".
Entre las propuestas debatidas durante la jornada destacaron el fortalecimiento de los bancos públicos de desarrollo, la creación de fondos regionales de garantía, laboratorios de certificación e innovación, una gestión más estratégica de la propiedad intelectual y mecanismos de participación estatal en sectores estratégicos. También se abordó la necesidad de políticas orientadas a la inclusión productiva de pequeñas y medianas empresas.
Tomamos ese llamado que ha hecho el Ejecutivo y le devolvemos la pelota con una serie de instrumentos concretos Tomamos ese llamado que ha hecho el Ejecutivo y le devolvemos la pelota con una serie de instrumentos concretos
Tres paneles, siete países
El seminario se estructuró en tres mesas temáticas. La primera, "Pensando la industrialización verde desde el Sur", contó con las exposiciones de Fernando Sossdorf (Universidad de Chile / ONG Radar), Antoine Maillet (Facultad de Gobierno, Universidad de Chile) y la congresista peruana Sigrid Bazán, siendo moderada por María Migliore, directora de integración socio-productiva de Fundar Argentina.
La segunda mesa, "Experiencias de política industrial verde en la región", incluyó presentaciones de Verena Hitner (Latam Futures, Global Fund for a New Economy, Brasil), Daniel Goya (Universidad Católica de Valparaíso) y Elisabeth Möhle (Fundar), con moderación de Bárbara Navarrete (OPES).
El tercer panel, "Propuestas de sectores prometedores para políticas industriales verdes en la región", reunió a Omar Velasco (Fundación Arú, Bolivia), Catherine Eyzaguirre (Fundación Nuestro Sur, Perú) y Bárbara Neira (Rumbo Colectivo), bajo la moderación de Pedro Glatz, miembro del directorio de Rumbo Colectivo.
El rol del Estado y la disputa con la ultraderecha
La dimensión política del debate fue abordada con claridad por los parlamentarios presentes. El diputado Gonzalo Winter (FA) planteó que la discusión sobre política industrial ya no admite neutralidad: "hoy día todo el mundo está teniendo una discusión sobre política industrial y sobre la gravedad que implica externalizar la producción de todo aquello que consumimos. Chile tiene que tener una política activa desde el Estado para producir innovación, para agregar valor y para dar un salto en el lugar que ocupamos en las cadenas productivas de valor a nivel mundial", afirmó.
En la misma línea, en conversación con El Desconcierto, la senadora Beatriz Sánchez (FA) cuestionó el marco que impone la derecha al debate económico. "Lo que estamos enfrentando con la ultraderecha es una receta totalmente superada y antigua del chorreo para traerla como una novedad a Chile mirando crecimiento y empleo", sostuvo.
Lo que estamos enfrentando con la ultraderecha es una receta totalmente superada y antigua del chorreo para traerla como una novedad a Chile mirando crecimiento y empleo Lo que estamos enfrentando con la ultraderecha es una receta totalmente superada y antigua del chorreo para traerla como una novedad a Chile mirando crecimiento y empleo
Sánchez subrayó que organismos como el Fondo Monetario Internacional y la OCDE llevan tiempo discutiendo cómo reindustrializar, mientras en Chile esa conversación aparece como marginal: "Chile tiene un comportamiento isleño, entonces parece que todo lo que se habla acá es como lo que se habla en todos lados. Y la verdad es que no".
Por su parte, consultado por nuestro medio, el senador Diego Ibáñez (FA) enfocó su intervención en las condiciones concretas que tiene el país para capitalizar la transición energética. "Chile tiene todas las oportunidades y las condiciones para ser líder en la producción de energías renovables y de todos los elementos que son necesarios hoy también para la transición energética y el desarrollo tecnológico del mundo", sostuvo.
Sin embargo, Ibáñez advirtió que esas condiciones no se traducen solas: "necesitamos voluntad política y que las prioridades estén en generar este crecimiento a mediano plazo, que es un crecimiento sostenible que genere empleo y soberanía económica".
Chile tiene todas las oportunidades y las condiciones para ser líder en la producción de energías renovables Chile tiene todas las oportunidades y las condiciones para ser líder en la producción de energías renovables
El desafío de cara a Montevideo
La jornada dejó planteado un problema que acompañará el proceso hasta el Congreso Panamericano 2026: cómo combinar una visión estratégica de largo plazo con respuestas concretas y visibles que permitan construir apoyo social para esta agenda.
Los aportes recogidos en Santiago servirán como insumo directo para el encuentro en Montevideo, donde se espera la participación de delegaciones de quince países.