La inteligencia artificial (IA) gana espacio en los planes estratégicos de las empresas, pero la distancia entre la inversión y los resultados concretos sigue siendo amplia. Eso es lo que revela el informe Pulse of Change 2026 de Accenture, que radiografía el estado de adopción de la IA en organizaciones de distintos tamaños y sectores a nivel global.
El documento identifica una paradoja que afecta especialmente a las empresas chilenas: el entusiasmo es alto, pero el impacto sostenido es escaso.
Según el reporte, el 86% de los líderes empresariales planea aumentar su inversión en inteligencia artificial durante 2026. El cambio de perspectiva es notable: el 78% ya no ve la IA como una herramienta de reducción de costos, sino como un motor directo de crecimiento de ingresos.
Sin embargo, ese optimismo contrasta con los resultados efectivos. Solo el 32% de los líderes encuestados afirma haber logrado un impacto sostenido a nivel empresarial.
¿Qué frena la transformación real?
La brecha no es tecnológica, sino estructural. Francisco Rojas, Managing Director Data & AI de Accenture Chile, plantea que el desafío ya no está en adoptar la IA, sino en integrarla de forma que transforme cómo opera una organización.
"Una cosa es experimentar con IA y otra muy distinta es hacer que esa inteligencia mejore decisiones, eleve productividad y se traduzca en resultados consistentes", apunta Rojas.
En esa línea, el directivo identifica cuatro factores que determinan si una empresa logra escalar su uso de IA con resultados reales: datos de calidad, talento preparado, procesos rediseñados y una arquitectura tecnológica que permita el escalamiento. Sin esa base, advierte, la promesa de transformación se fragmenta en pilotos aislados que no generan valor de forma consistente.
La era de la IA agéntica y sus exigencias
El informe de Accenture también proyecta la siguiente etapa: la IA agéntica, donde sistemas autónomos operan en coordinación con personas y datos para tomar decisiones en tiempo real.
En este escenario, las cifras son contundentes. El 94% de los líderes anticipa cambios relevantes en sus plataformas tecnológicas, mientras que el 57% reconoce que necesita reinventarse para mantenerse competitivo.
Las organizaciones que logran alinear plataformas, estrategia de negocio e inteligencia artificial obtienen, en promedio, 2,2 veces más crecimiento de ingresos y un aumento del 37% en su EBITDA respecto a sus pares, según el reporte The new rules of platform strategy in the age of agentic AI, también elaborado por Accenture.
No obstante, esa mayor integración trae consigo nuevos riesgos. La irrupción de la IA generativa amplía las capacidades de los atacantes y acelera amenazas como el phishing avanzado, los deepfakes y el ransomware.
Por eso, Rojas advierte que "buscar velocidad sin incorporar seguridad y gobernanza no fortalece la competitividad, sino que la vuelve más vulnerable".
El desafío para Chile
Para las empresas chilenas, el diagnóstico del informe es relevante en un contexto económico que exige mayor eficiencia y adaptación. La pregunta, según Rojas, ya no es si la IA llegará al centro del negocio —"eso ya está ocurriendo"—, sino qué tan preparadas están las organizaciones para escalarla con método y foco en valor.
En ese sentido, el informe Pulse of Change 2026 sugiere que la ventaja competitiva no estará en experimentar con herramientas de IA de forma puntual, sino en construir una capacidad permanente que permita decidir mejor, operar con más agilidad y sostener el crecimiento en el tiempo. Para eso, la gobernanza, la explicabilidad y el uso responsable desde el diseño son tan importantes como la tecnología misma.