lunes 19 de octubre de 2026
Reforestación

Justicia territorial en Santiago: cerros isla podrían aumentar áreas verdes de 3,7 a 11,7 m2 por habitante

En el marco del Día de los Cerros, Martín Andrade, director ejecutivo de Corporación Ciudades, analiza el rol de los cerros isla en la equidad territorial, la biodiversidad y la adaptación climática de la RM, y los desafíos para abrirlos al público.

19 de octubre de 2026 - 18:30

Los cerros isla de Santiago pueden convertirse en una herramienta clave para reducir la desigualdad en el acceso a áreas verdes en la Región Metropolitana. Así lo plantea Martín Andrade, director ejecutivo de Corporación Ciudades, a propósito de la sexta edición del Día de los Cerros, celebrada el sábado 17 de octubre.

La jornada, organizada por la Fundación Cerros Isla con el patrocinio del Ministerio del Medio Ambiente, contempló 170 actividades gratuitas en 130 cerros de 13 regiones. En ese contexto, Andrade dijo en conversación con El Desconcierto que “todas estas celebraciones nos invitan a reflexionar sobre lo que hemos avanzado y también los desafíos”.

En esa línea, el urbanista subrayó el potencial de los cerros como infraestructura verde, ya que pueden ser “lugares que nos ayuden a adaptarnos de mejor forma al cambio climático”.

Cerros isla: clave para la justicia territorial

De acuerdo con Andrade, los 26 cerros isla de la capital podrían “más que duplicar la cantidad de áreas verdes por habitante”. Según la Fundación Cerros Isla, si se consolidaran como áreas verdes públicas, el índice pasaría de 3,7 a 11,7 metros cuadrados por persona.

A ello se suma un factor de justicia territorial. Según el director, cerca del 70% de estos cerros se ubica en sectores de mayor vulnerabilidad social. “Puede ser súper relevante desde el punto de vista de la equidad urbana en el acceso a naturaleza, al verde y obviamente tener espacios para hacer deporte”, explicó.

No obstante, el principal obstáculo es la propiedad del suelo, ya que el 80% de la superficie de los cerros isla es privada.

Hábitat de flora y fauna nativa

Además de la equidad, Andrade identificó otros valores, como la salud y el bienestar. Asimismo, puso el acento en la biodiversidad. Pese a la degradación de algunos, muchos cerros siguen siendo hábitat de flora y fauna nativa, por lo que “pueden tener un rol súper importante desde el punto de vista de la conservación ecológica”.

Pueden tener un rol súper importante desde el punto de vista de la conservación ecológica Pueden tener un rol súper importante desde el punto de vista de la conservación ecológica

Del mismo modo, destacó su aporte climático. “Realmente pueden ayudarnos en la regulación de la temperatura, pero también pueden tener un rol importante en la regulación hidrológica de nuestra ciudad”, manifestó.

A esto, sumó su dimensión patrimonial, ya que varios cerros fueron parte de los primeros asentamientos de la ciudad. “Es parte de nuestra identidad urbana”, resumió.

Avances en la recuperación de cerros isla

Entre los avances, Andrade valoró el trabajo de la Fundación Cerros Isla y el Parque Metropolitano Cerros de Renca. Allí, una alianza público-privada permitirá contar con agua para la reforestación. En concreto, el Plan Maestro del Agua reutiliza aguas industriales tratadas para regar más de 80.000 árboles nativos.

También destacó el Parque Metropolitano Sur Cerro Chena, en San Bernardo. Su primera etapa consolida 55 hectáreas, las obras alcanzan cerca del 95%, pero el principal obstáculo para abrir el parque ha sido el financiamiento de su operación anual.

Además, mencionó un proyecto que la Fundación Cerros Isla impulsa con un privado para abrir un parque al público. A su juicio, esto muestra una oportunidad. Si se potencian modelos público-privados, estos espacios, “más allá de lo que dice la regulación, que los determina como parques urbanos o área verde, también puedan, en la práctica, transformarse en ello”.

Más allá de lo que dice la regulación, que los determina como parques urbanos o área verde, también puedan, en la práctica, transformarse en ello Más allá de lo que dice la regulación, que los determina como parques urbanos o área verde, también puedan, en la práctica, transformarse en ello

Los desafíos para reforestar y abrir los cerros

Para Andrade, el principal reto es el financiamiento. Dado que la mayor parte de la superficie es privada, “el potencial de ello va a depender de la capacidad que tengamos de articularnos”, advirtió.

En ese sentido, citó a la Asociación Parque Cordillera, que agrupa a siete municipios. Según sus cifras, suma más de 27.000 hectáreas. También mencionó el anunciado Parque Manquehue, que según él tiene más de 4.700 hectáreas.

Por último, relevó la Plataforma de Compensaciones Cerros Isla, que permite destinar las compensaciones ambientales a la conservación de estos espacios. “Creo que ese es el tipo de elementos que podrían ayudarnos para que estas oportunidades que uno puede ver, desde el punto de vista de adaptación climática, biodiversidad o equidad, se puedan materializar”, finalizó.

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