La expansión de la inteligencia artificial no solo está transformando la capacidad de procesamiento de los centros de datos, sino también la forma en que estas instalaciones gestionan recursos críticos como el agua, y así lo ha entendido el gigante tecnológico Microsoft, al reducir en un 39% el consumo de este recurso.
En medio del creciente debate sobre la sostenibilidad de la infraestructura digital, la empresa dio a conocer los avances alcanzados para disminuir su huella hídrica mediante la incorporación de nuevas soluciones de refrigeración y una operación más eficiente.
La compañía informó que entre 2021 y 2024 logró reducir en un 39% el consumo de agua por carga de trabajo, un indicador que coincide con el fuerte crecimiento de sus inversiones en inteligencia artificial y la expansión de su infraestructura de servicios en la nube.
De acuerdo con el gigante tecnológico, este resultado es consecuencia de dos décadas de innovación orientadas a optimizar el diseño y la operación de sus centros de datos.
El impacto de la IA en la huella hídrica y el agua
El anuncio se produce en un contexto en el que gobiernos, operadores de infraestructura digital e hiperescalares prestan cada vez más atención al impacto ambiental de estas instalaciones, especialmente en regiones donde el acceso al agua representa un desafío para el desarrollo de nuevos proyectos tecnológicos.
Uno de los principales retos que enfrenta la industria es el incremento de la demanda energética generado por los servidores acelerados con GPU, indispensables para entrenar y ejecutar modelos de inteligencia artificial. Estas plataformas producen una mayor cantidad de calor que las infraestructuras cloud tradicionales, lo que ha impulsado el desarrollo de sistemas de refrigeración más eficientes y con menor consumo de recursos.
Como parte de esta estrategia, la empresa ha implementado tecnologías de refrigeración líquida en circuito cerrado, capaces de recircular continuamente el fluido refrigerante sin recurrir a grandes volúmenes de agua para compensar pérdidas por evaporación. Además, la empresa trabaja en diseños que permiten que algunos centros de datos operen durante gran parte del año sin utilizar agua para refrigeración, dependiendo de las condiciones climáticas de cada ubicación.
La compañía sostiene que la gestión eficiente del agua se está convirtiendo en un nuevo factor estratégico para la expansión de la infraestructura digital. Si bien tradicionalmente la disponibilidad de energía, suelo y conectividad definía dónde construir un centro de datos, el crecimiento acelerado de la inteligencia artificial ha incorporado el recurso hídrico como un elemento clave en la planificación de nuevas instalaciones.
En ese escenario, los principales operadores del sector están incrementando sus inversiones en tecnologías de enfriamiento de alta eficiencia, sistemas de reutilización y herramientas de optimización del consumo, con el objetivo de evitar que el aumento de la capacidad informática implique una mayor presión sobre las fuentes de agua.