domingo 16 de agosto de 2026
Incendios forestales

España aplica pastoreo, suelo vivo y menos maleza como receta regenerativa contra incendios forestales

Agricultores y organizaciones ambientales en Cataluña y Andalucía aseguran que el pastoreo planificado, la mejora del suelo y el manejo de la tierra reduce el combustible vegetal, retiene humedad y limita el daño de la sequía y el calor extremo.

16 de agosto de 2026 - 08:30

Frente a un verano de calor extremo, sequía y nuevos focos activos en distintos puntos de Europa, la agricultura regenerativa emerge como una defensa poco aprovechada contra los incendios forestales en España. Así lo reportó Euronews: agricultores, asociaciones del sector y una organización internacional dedicada a la restauración de paisajes sostienen que estas prácticas reducen el combustible vegetal, mejoran la retención de agua del suelo y limitan el impacto del fuego en zonas rurales.

Según el mismo reporte, testimonios recogidos en Cataluña y Andalucía muestran diferencias visibles entre zonas con manejo regenerativo y explotaciones convencionales o abandonadas. A la vez, los productores consultados advierten que el aumento del riesgo de incendios presiona aún más a un campo envejecido, con costes altos, escaso relevo generacional y trabas burocráticas para acceder a compensaciones.

¿Cómo el manejo del suelo y el ganado frena el avance del fuego?

Desde hace más de una década, el agricultor Sergi Caballero adapta su finca Mas Les Vinyes, en Cataluña, al riesgo creciente de incendios. Según detalló el medio, el productor cartografió las zonas más vulnerables, retiró los pinos más expuestos al fuego, conservó robles y encinas, y aprovechó ramas secas trituradas como aporte orgánico para el suelo.

A esa estrategia sumó ganado para controlar la hierba antes de que se seque y se convierta en combustible. "Lo más importante que podemos hacer es impedir que la hierba se seque y se acumule", explicó.

También instaló depósitos de agua y dos estanques con alrededor de un millón de litros en la zona más expuesta de la finca, que además sirven de apoyo para los bomberos.

Gracias a estas medidas, la materia orgánica del suelo se triplicó en la explotación, lo que mejora su capacidad de retener agua. Sin embargo, la sequía también golpeó la producción: Caballero relató que una racha seca anterior arrasó una cosecha completa de albaricoques, y que este año ya perdió veinte perales, lo que lo llevó a reemplazar parte de esos árboles por higueras, un cultivo más resistente pero de menor valor comercial.

Diferencias entre fincas regenerativas y convencionales

Más al sur, la agricultora Carmen Bueno, fundadora de la asociación Serranías Vivas, puso en marcha en mayo un plan preventivo contra incendios en sus tierras de Andalucía, pastadas por ovejas y caballos. Aunque los fuegos de este verano tampoco perdonaron sus terrenos, el daño fue menor que en explotaciones convencionales cercanas y en superficies públicas.

La productora atribuyó ese resultado a la protección del corcho, que no ha retirado en once años. Esa cobertura natural, explicó, protege al árbol aunque su superficie exterior quede marcada por las llamas.

En paralelo, la Asociación Española de Agricultura Regenerativa analizó un incendio reciente en suelos con manejo convencional y regenerativo. Su presidenta, Ana Digón, calificó los resultados de "impactantes": en las parcelas donde las ovejas se movían a diario para limpiar zonas cercanas a edificios y regenerar pastos, el fuego avanzó con rapidez y dejó daños menores en árboles con posibilidad de recuperación.

Por el contrario, en fincas vecinas con más maleza y sin pastoreo planificado, el fuego se mantuvo activo más tiempo y afectó con mayor severidad a la arboleda.

Lo que reclaman los agricultores para expandir estas prácticas

Digón vinculó el problema al abandono de tierras en la España rural, donde la edad media de los agricultores supera los sesenta años. A su juicio, esto se relaciona con el declive de la trashumancia y con la expansión de carreteras y vallados que dificultan el pastoreo abierto, una práctica que durante siglos mantuvo el monte menos denso. "Cuando el bosque se vuelve cerrado e inaccesible, combatir un incendio desde tierra resulta mucho más difícil", explicó.

Además, los productores reclamaron mayor reconocimiento institucional, ya que el pastoreo en bosques exige más trabajo y costes más altos que los sistemas intensivos. Pese a ello, en España los agricultores pueden llegar a pagar por acceder a montes públicos para esa labor, aun cuando su actividad funciona como prevención del fuego.

Entre las medidas propuestas figura un cambio fiscal: Caballero planteó que la carne de ganado criado con pasto tenga IVA cero por ciento, mientras los productos de sistemas industriales asuman una carga mayor. Según el agricultor, esto reconocería el servicio ambiental de la agricultura regenerativa y compensaría un modelo que hoy carga con gran parte del costo de cuidar el territorio.

Para el sector, el avance de estas prácticas depende de dos factores concretos: financiación y formación. Con ese respaldo, la agricultura regenerativa podría consolidarse como una vía real para reducir el riesgo de incendios forestales en España.

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