viernes 02 de octubre de 2026
Lineamientos

Mes de la Sustentabilidad para academia y empresas desafía mantener compromisos hídricos y energéticos

La iniciativa moviliza a universidades, empresas y municipios en torno a la acción climática y la economía circular para respetar sus obligaciones ambientales.

2 de octubre de 2026 - 12:00

Durante octubre, Chile conmemora el Mes de la Sustentabilidad, un periodo en que organizaciones del sector público, la academia y el mundo privado articulan agendas de trabajo orientadas a la acción climática, la economía circular y la responsabilidad social. Más allá de la concientización, la fecha moviliza decisiones operativas y presupuestarias en distintas instituciones del país.

La iniciativa tiene su origen en la educación superior. En 2023, la Red Campus Sustentable (RCS) incentivó a declarar octubre como el Mes de la Sustentabilidad, y aunque algunas ya tenían institucionalizada la fecha, otras se sumaron con programas propios durante todo el mes.

En la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile, por ejemplo, la actividad se realiza desde 2013 como una iniciativa anual abierta a la comunidad.

La importancia del Mes de la Sustentabilidad

La relevancia de la fecha está ligada a las obligaciones que el país ha asumido en materia ambiental. La Ley Marco de Cambio Climático, publicada en 2022, fija como meta que Chile alcance la carbono neutralidad y la resiliencia climática a más tardar en 2050.

A ello se suma la Ley REP, que obliga a los productores de determinados bienes a hacerse cargo de los residuos que generan, y la Agenda 2030 de Naciones Unidas, con sus 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

Por lo tanto, la conmemoración ha dejado de ser solo un hito de sensibilización. Las exigencias de la transición ecológica la han convertido en un periodo de rendición de cuentas e implementación de políticas concretas.

Compromisos universitarios durante octubre

Las universidades chilenas han asumido un rol protagónico en esta agenda. En materia de infraestructura, avanzan en la instalación de plantas fotovoltaicas, en proyectos de eficiencia energética, como iluminación LED y climatización pasiva, y en la reducción del consumo hídrico mediante puntos de hidratación filtrada.

Asimismo, las casas de estudio crean y fortalecen Direcciones de Sustentabilidad encargadas de medir la huella de carbono y gestionar residuos con miras a la carbono neutralidad. A esto se agrega la integración de competencias sostenibles en las mallas curriculares y campañas para reciclar material orgánico y residuos electrónicos.

Participan de empresas y municipios

Por su parte, las empresas aprovechan el periodo para alinearse con los criterios ASG y con las normas de responsabilidad extendida del productor. En ese marco, presentan avances en sus compromisos de descarbonización, valorización de residuos y gestión sostenible del agua.

Además, el sector privado realiza encuentros gremiales y corporativos centrados en una pregunta: cómo sostener el crecimiento económico y, al mismo tiempo, reducir el impacto ambiental. Algunas compañías también incorporan modelos circulares, encadenamientos productivos limpios y proyectos de innovación abierta junto a startups.

En tanto, los municipios y ministerios impulsan iniciativas de alcance territorial. Entre ellas figuran ferias de sostenibilidad, talleres de reparación, programas de compostaje domiciliario y medidas de movilidad limpia, junto con la difusión de marcos de educación ambiental y proyectos de conservación de recursos y resiliencia climática.

Desafíos de la agenda sustentable

El principal reto es asegurar que las medidas adoptadas tengan continuidad y no se limiten a actividades estacionales concentradas en un solo mes del año.

De este modo, la integración de métricas verificables, el financiamiento continuo de proyectos limpios y la adaptación a la realidad hídrica de cada región seguirán siendo los ejes prioritarios del debate nacional sobre sustentabilidad.

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