sábado 08 de agosto de 2026
Reportaje

La ley que acabó con las bolsas plásticas transformó el reciclaje en Chile, pero dejó al descubierto sus vacíos

La ley Chao Bolsas Plásticas marcó un cambio cultural, pero la ley REP y la ley PUSU enfrentan el desafío de la economía circular. Por su parte, Empaque Verde y Laben Chile innovan en compostables.

8 de agosto de 2026 - 08:30

A ocho años de su publicación, la Ley 21.100, o Chao Bolsas Plásticas, es considerada un punto de inflexión en la relación de los chilenos con el plástico de un solo uso. Sin embargo, especialistas de la academia, la industria del envase y las organizaciones dedicadas a la economía circular coinciden en que ese hito no basta.

Ahora el desafío pasa por hacer que la ley REP y la ley PUSU funcionen de manera coordinada y por resolver las dudas que persisten sobre los materiales compostables.

¿Qué cambió realmente con la ley Chao Bolsas Plásticas?

Para Alejandra Kopaitic, directora ejecutiva del Pacto Chileno de los Plásticos de Fundación Chile, el principal logro de la norma no fue técnico, sino cultural. "Fue generar un cambio cultural, que la gente entendiera que había una alternativa, que es llevar una bolsa reutilizable", afirma.

Según explicó a El Desconcierto, hoy ese hábito está mucho más instalado que hace unos años: "Al principio uno le preguntaba a las personas y era como '¿qué? ¿Por qué voy a tener que andar con mis bolsas?'. Hoy día no se lo cuestionan tanto".

No obstante, la propia Kopaitic reconoce zonas grises. Advierte que en algunos casos la ley provocó el reemplazo de bolsas plásticas por otros productos desechables que no necesariamente tienen menor impacto ambiental, y que persiste confusión ciudadana entre conceptos como reutilizable, reciclable, biodegradable y compostable.

Por eso, sostiene, el mayor desafío no es solo cambiar el material, sino "avanzar en soluciones que prioricen la reducción y la reutilización" antes que la sustitución.

En materia de fiscalización, la directora del Pacto detecta una brecha entre el comercio establecido y el informal. "La fiscalización ha permitido que la ley tenga un alto nivel de cumplimiento en el comercio establecido", señala, pero reconoce que "hay desafíos todavía en el comercio informal o en la correcta identificación de los productos permitidos por la normativa", lo que atribuye a la falta de educación y comunicación sobre las razones detrás de la ley.

Al principio uno le preguntaba a las personas y era como '¿qué? ¿Por qué voy a tener que andar con mis bolsas?'. Hoy día no se lo cuestionan tanto Al principio uno le preguntaba a las personas y era como '¿qué? ¿Por qué voy a tener que andar con mis bolsas?'. Hoy día no se lo cuestionan tanto

¿Están funcionando la ley REP y la ley PUSU?

Sobre el estado de las normas que sucedieron a la ley Chao Bolsas Plásticas, Kopaitic es clara: "Ambas leyes representan un avance muy importante y han permitido acelerar la transición hacia una economía circular".

La ley REP —Responsabilidad Extendida del Productor— impulsa infraestructura, sistemas de gestión y modelos de recolección, además de fortalecer el trabajo de recicladores de base. La ley PUSU, en tanto, promueve la prevención, la reutilización y la retornabilidad de envases, así como la incorporación de contenido reciclado en determinados productos.

El desafío pendiente, dice, es que ambas leyes "conversen mejor entre sí", tarea que se aborda actualmente en una mesa de trabajo coordinada en Corfo. A eso se suma la necesidad de fortalecer los mercados para materiales reciclados: "Si no tenemos mercados finales, ¿qué sacamos con reciclar y tener el plástico reciclado si no tenemos en qué otro producto ponerlo?", plantea.

Desde la vereda científica, la investigadora María José Galotto, del Centro de Innovación en Envases y Embalajes Laben Chile, de la Universidad de Santiago de Chile (USACH), coincide en que el país avanza, pero a un ritmo insuficiente frente a los estándares internacionales.

Cita como referencia el reglamento europeo de Envases y Residuos de Envases, que exige incorporar entre un 10% y un 30% de material reciclado postconsumo hacia 2030 y que, desde agosto de este año, restringe sustancias como los PFAS en los envases alimentarios. "¿Qué problema tenemos en Chile? Que vamos muy atrasados al respecto. Entonces tenemos que apretar un poco el acelerador", advierte.

Galotto identifica además una asimetría institucional: mientras el Ministerio del Medio Ambiente ha impulsado la ley REP, la ley PUSU, la ley Chao Bolsas Plásticas y la Hoja de Ruta para la Economía Circular, el Ministerio de Salud —a su juicio— no ha avanzado al mismo ritmo en regular el uso de plástico reciclado en envases alimentarios.

"Creo que es hora de que el Ministerio de Salud se ponga las pilas y vaya a la par con el Ministerio del Medio Ambiente", sostiene.

Creo que es hora de que el Ministerio de Salud se ponga las pilas y vaya a la par con el Ministerio del Medio Ambiente Creo que es hora de que el Ministerio de Salud se ponga las pilas y vaya a la par con el Ministerio del Medio Ambiente

Innovación y nuevos envases: el trabajo de Laben Chile

En paralelo a la discusión regulatoria, Laben Chile desarrolla tecnología aplicada a la industria del envase. Entre sus proyectos recientes, Galotto destaca el desarrollo —junto a las empresas Ecovía y Coexpan— de potes de yogur con hasta un 30% a 40% de plástico reciclado postconsumo, que mantienen las mismas prestaciones y vida útil que los envases hechos con material virgen.

Foto: Laben Chile

Foto: Laben Chile

También trabajan en envases activos con propiedades antimicrobianas para carnes blancas y salmón, capaces de extender la vida útil del producto envasado entre un 25% y un 30%.

El centro cuenta, además, con el primer laboratorio del país dedicado a certificar biodegradabilidad, compostabilidad y ecotoxicidad bajo normas internacionales, actualmente en proceso de acreditación ante el Instituto Nacional de Normalización (INN).

Para Galotto, ese paso es clave porque permite confirmar no solo que un material se descompone, sino que el compost resultante no resulta tóxico para el desarrollo de la flora. "Cuando se composta un material y queda incorporado en el compost, hay que confirmar como punto final que ese compost no va a ser ecotóxico", explica.

Cuando se composta un material y queda incorporado en el compost, hay que confirmar como punto final que ese compost no va a ser ecotóxico Cuando se composta un material y queda incorporado en el compost, hay que confirmar como punto final que ese compost no va a ser ecotóxico

Fabricar bolsas compostables en un mercado con competencia desleal

Uno de los actores que ha traducido esa investigación en producto es Empaque Verde, empresa fundada por Jilmer Vigo junto a su hermano tras años de trabajo en la industria del plástico convencional. Según relata Vigo a nuestro medio, la compañía nació de la constatación de que el mercado de los compostables, antes marginal y costoso, se había vuelto viable: el kilo de materia prima que hace años bordeaba los 30 dólares hoy cuesta entre 3 y 4 dólares.

Foto: Empaque Verde

Foto: Empaque Verde

Empaque Verde fabrica bolsas para comercio electrónico, bolsas tipo camiseta para supermercados y verdulerías, bolsas para hielo, envases para pan de molde —desarrollados junto a la Universidad de Concepción con apoyo de Corfo— y bolsas para residuos orgánicos, su línea más relevante. Entre sus clientes figuran Nestlé, Andina, Coca-Cola, Puma, Starbucks, Juan Valdez y Dunkin Donuts, además de alianzas con gestoras de residuos como Resiter, Armony, Volta y De Raíz.

Para Vigo, la clave del negocio no es solo fabricar un material compostable, sino garantizar que efectivamente termine en una planta de compostaje. "Trabajamos con las plantas más grandes porque es la única manera de que ellos confirmen que la bolsa es compostable, porque va a las plantas y se convierte en abono orgánico", explica.

Bolsa compostable. Foto: Empaque Verde

Bolsa compostable. Foto: Empaque Verde

El empresario advierte, sin embargo, sobre las consecuencias de la competencia desleal: bolsas importadas desde China que se venden como compostables, pero que no logran degradarse en las plantas nacionales. "Cuando llegan a las plantas no se compostan. Es un dolor de cabeza que pasamos el día a día, porque gracias a esas bolsas se piensa que todos nosotros hacemos lo mismo", lamenta.

¿Qué pasa si un producto compostable no llega a una planta de compostaje?

Ese es, precisamente, el punto que más preocupa a Kopaitic. La directora del Pacto Chileno de los Plásticos advierte que las bolsas compostables "pueden ser parte de la solución en algunas aplicaciones específicas, pero no son una solución universal", y que su beneficio ambiental depende enteramente de que exista un sistema que permita compostarlas. "Si termina mezclado con otros residuos o en un relleno sanitario, el potencial que tiene esa bolsa compostable se pierde", advierte.

Por eso, insiste en que el país debe avanzar no solo en la certificación de productos —labor que hoy realiza el Decreto 30—, sino también en infraestructura de compostaje municipal, un objetivo que depende de la implementación de la Estrategia Nacional de Residuos Orgánicos, actualmente en el Congreso.

Las bolsas compostables pueden ser parte de la solución en algunas aplicaciones específicas, pero no son una solución universal Las bolsas compostables pueden ser parte de la solución en algunas aplicaciones específicas, pero no son una solución universal

En ese sentido, tanto Kopaitic como Vigo apuntan a la educación ciudadana como pieza pendiente. El Pacto Chileno de los Plásticos lidera la campaña "Un poquito es caleta", que en su segunda versión sumó a más de 150 municipios del país, mientras que Empaque Verde realiza charlas de compostaje casero en centros comerciales y colegios.

Ambas iniciativas apuntan a un mismo objetivo: que la próxima etapa de la economía circular chilena no dependa solo de nuevas leyes, sino de que la ciudadanía entienda qué hacer con cada material una vez que sale de sus manos.

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