sábado 10 de octubre de 2026
Reportaje

Data centers podrían duplicar su consumo eléctrico en Chile al 2030 mientras el 66% teme perder su empleo por la IA

El consumo eléctrico de los data center en Chile podría más que duplicarse hacia 2030. Académicos de la UNAB y la U. Mayor analizan el desafío de abastecerlos con energía solar las 24 horas, su impacto en comunidades y el temor de los trabajadores a ser reemplazados por la IA.

10 de octubre de 2026 - 08:30

El despliegue global de la inteligencia artificial (IA) dejó de ser una discusión estrictamente tecnológica. Detrás de cada consulta a data center un modelo generativo funciona una infraestructura física que demanda electricidad de forma permanente y, en muchos casos, agua para enfriar sus equipos.

Esa base material sitúa a la IA en el centro de tres disputas: la soberanía tecnológica entre países, la seguridad energética y la transformación del mercado laboral. En ese escenario, Chile no está al margen. De acuerdo con el último análisis de la consultora Colliers, el país cuenta con 36 data center operativos y 255 megawatts (MW) de capacidad instalada.

Además, suma 34 desarrollos futuros entre nuevos recintos y ampliaciones, concentrados principalmente en la Región Metropolitana, en comunas como Quilicura y Lampa. A ese panorama se agrega el anuncio de Amazon Web Services (AWS), que en mayo de 2025 comprometió una inversión de US$4.000 millones durante 15 años para instalar su primera región de infraestructura en el país.

Para Cristóbal Parrado, investigador del Centro de Transformación Energética de la Universidad Andrés Bello (UNAB), el fenómeno también reordena el poder entre naciones. "El poder de los países ya no depende solamente de sus recursos naturales, su capacidad industrial o su poder militar, sino también de su capacidad para desarrollar, controlar y operar esta infraestructura tecnológica", afirmó en conversación con El Desconcierto.

Según el académico, Chile tiene las condiciones naturales, pero aún le falta "creer más en la infraestructura" para atraer inversión y robustecer su red eléctrica.

El poder de los países ya no depende solamente de sus recursos naturales, su capacidad industrial o su poder militar, sino también de su capacidad para desarrollar, controlar y operar esta infraestructura tecnológica El poder de los países ya no depende solamente de sus recursos naturales, su capacidad industrial o su poder militar, sino también de su capacidad para desarrollar, controlar y operar esta infraestructura tecnológica

¿Qué implica que el consumo energético de los data centers se duplique en Chile?

De acuerdo con las proyecciones que maneja Parrado, el consumo energético de los centros de datos podría más que duplicarse hacia 2030. En esa línea, el Coordinador Eléctrico Nacional (CEN) estima que la demanda del sector pasará de 325 MW en 2025 a 1.207 MW en 2030.

Según el investigador, esa carga constante y concentrada geográficamente tiene cuatro efectos. Primero, aumenta la presión sobre las subestaciones y las líneas de transmisión cercanas. Segundo, exige generación firme que complemente la variabilidad de las renovables. Tercero, genera un impacto ambiental indirecto si la demanda se abastece con centrales fósiles. Por último, tiene efectos sobre las comunidades.

"Mayor competencia por infraestructura eléctrica va a tener potencial impacto acústico, uso de suelo, consumo de agua para refrigeración y presión sobre servicios locales. Entonces, la comunicación ahí tiene que ser bastante fluida y tiene que llegar a acuerdos amplios", advirtió Parrado.

Además, precisó que la disponibilidad de energía renovable a escala nacional "no garantiza que exista capacidad de conexión en el lugar donde se instala un centro de datos".

La disponibilidad de energía renovable a escala nacional "no garantiza que exista capacidad de conexión en el lugar donde se instala un centro de datos La disponibilidad de energía renovable a escala nacional "no garantiza que exista capacidad de conexión en el lugar donde se instala un centro de datos

¿Pueden los data centers funcionar solo con energía solar?

El principal nudo es operativo. Las plantas fotovoltaicas del norte producen excedentes durante el día, y parte de esa energía se pierde por el vertimiento. Un centro de datos, en cambio, opera sin pausa. Parrado lo ilustra con un ejemplo: un recinto de 100 MW consume 2.400 megawatts hora en un día y cerca de 876 gigawatts hora al año. "Los servidores, la red de comunicación y los sistemas de refrigeración tienen que estar funcionando siempre", explicó.

Esa carga, no obstante, es predecible. El problema, según el investigador, surge "cuando su crecimiento supera la capacidad de la expansión de las redes". Por eso insiste en diferenciar entre contratar un volumen anual de energía renovable y conseguir un abastecimiento libre de emisiones en cada hora.

Consultado sobre si es posible alimentar un data center solo con energía solar, Parrado responde que técnicamente sí. Un cálculo preliminar requeriría una planta fotovoltaica de entre 150 y 200 MW y baterías capaces de entregar 100 MW durante las 16 horas sin sol. "De que se puede hacer, se puede hacer", sostuvo, aunque reconoció que su rentabilidad económica aún no está resuelta. La otra vía es la concentración solar de potencia, como la planta Cerro Dominador, en la Región de Antofagasta. Con sus 110 MW, podría abastecer en forma continua a un solo centro de datos.

En paralelo, la línea de transmisión en corriente continua Kimal-Lo Aguirre trasladará energía renovable desde Antofagasta hacia la Región Metropolitana. Su entrada en operación está proyectada para 2029.

¿Es una contradicción usar IA para la sostenibilidad?

Para Camilo Garrido, académico del Centro de Investigación en Ciberseguridad de la Universidad Mayor, la relación entre IA y sostenibilidad es "una paradoja bastante real". Los grandes centros de procesamiento, explicó, consumen energía y requieren climatización, ya que mientras más información procesan, más calor generan. "No es tan blanco y negro", afirmó.

A su juicio, el uso creciente de energías renovables más estables debería permitir alcanzar un equilibrio en el corto plazo, porque "hoy día contamos con la tecnología y contamos con los conocimientos para poder llevar a cabo esta optimización".

A escala global, en tanto, esta expansión convive con una brecha persistente. Según el informe Tracking SDG7 2025, elaborado por organismos como el Banco Mundial y la Agencia Internacional de Energía (AIE), 666 millones de personas seguían sin acceso a electricidad en 2023, la mayoría en África subsahariana.

La inteligencia artificial y los trabajadores

El tercer eje es el empleo. Garrido sostiene que los motores de automatización podrían "restar plazas de tareas repetitivas", mientras que aumentarían los trabajos que exigen analizar y procesar información. "Los motores de inteligencia artificial no son dueños de la verdad, así como los seres humanos", planteó.

Para David Naranjo, psicólogo y académico del Magíster en Dirección y Gestión Estratégica de Personas de la Universidad Mayor, el impacto comienza antes de cualquier desvinculación. "Aunque automatizar tareas no implica necesariamente eliminar empleos, la posibilidad de ser reemplazado puede afectar la seguridad ontológica: la confianza en la continuidad y estabilidad de la propia vida", explicó.

En esa línea, advirtió que "el daño puede comenzar antes del despido: cuando la persona siente que su esfuerzo ya no le permite influir sobre su estabilidad".

Aunque automatizar tareas no implica necesariamente eliminar empleos, la posibilidad de ser reemplazado puede afectar la seguridad ontológica: la confianza en la continuidad y estabilidad de la propia vida Aunque automatizar tareas no implica necesariamente eliminar empleos, la posibilidad de ser reemplazado puede afectar la seguridad ontológica: la confianza en la continuidad y estabilidad de la propia vida

Las cifras reflejan esa inquietud. En el estudio Predicciones 2026 de Ipsos, el 66% de los encuestados en Chile consideró probable que la IA provoque la pérdida de muchos empleos. Por su parte, un estudio del Centro Nacional de Inteligencia Artificial (CENIA) y colaboradores estimó que cerca del 48% de las tareas de los 100 empleos más comunes del país podría acelerarse mediante IA generativa.

No obstante, Naranjo precisó que estos datos describen percepciones y potencial técnico, no despidos. En ese sentido, advirtió que "confundir exposición tecnológica con reemplazo inevitable puede intensificar el temor y reducir la percepción de control".

Frente a ese escenario, el académico plantea que las empresas deben rediseñar tareas, capacitar dentro de la jornada antes de exigir nuevas competencias y ofrecer movilidad interna. Además, propone que parte del tiempo ahorrado por la tecnología se destine a mejorar la calidad de vida de los trabajadores. "Una implementación opaca o centrada en exigir más puede favorecer agotamiento, inseguridad y burnout", concluyó.

Para Parrado, la oportunidad de Chile en este nuevo mapa depende de las decisiones que se tomen ahora. A su juicio, el país podría "subirse al carro", pero eso depende "de nuestros líderes y de cómo también la ciudadanía pueda hablar y hacer entender a nuestros líderes que es importante".

Una implementación opaca o centrada en exigir más puede favorecer agotamiento, inseguridad y burnout Una implementación opaca o centrada en exigir más puede favorecer agotamiento, inseguridad y burnout

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