Hablar de salud mental en el trabajo dejó de ser una conversación secundaria. Hoy, para miles de personas en Chile, levantarse cada mañana para ir a trabajar implica convivir con agotamiento emocional, ansiedad constante y una sensación de desgaste que no desaparece después del fin de semana.
Los datos del Reporte Burnout Laboral 2025 de Buk muestran una realidad preocupante: el 57% de los trabajadores chilenos que vive burnout crónico también reporta síntomas frecuentes de depresión en el trabajo, convirtiendo a Chile en el país con el indicador más alto de la región en esta materia.
El estudio, basado en una encuesta a 5.760 trabajadores de Chile, Colombia, México y Perú, revela que el burnout está directamente relacionado con decisiones organizacionales y condiciones estructurales de trabajo, no con una mala gestión individual del tiempo.
Entre los factores que más disparan el agotamiento destaca la falta de flexibilidad laboral, que eleva el riesgo de burnout al 20%. También influye la discriminación: el 65% de quienes la reportan de forma frecuente también padece burnout frecuente. El liderazgo es otro factor clave: la satisfacción cae del 78% entre trabajadores sanos al 62% entre quienes sufren burnout crónico.
El Reporte Burnout Laboral 2025 de Buk también señala que el 40% de los trabajadores con burnout frecuente busca activamente cambiar de empresa, el doble que en entornos saludables. Entre las generaciones más jóvenes, el burnout es el principal motivo de renuncia para el 32% de centennials y el 28% de millennials.
Chile avanza en cambios normativos importantes, como la reducción de la jornada laboral a 42 horas. Pero los datos sugieren que una jornada más corta no garantiza bienestar si las dinámicas organizacionales internas no cambian. Cada vez más empresas están ampliando la conversación más allá del salario y las horas trabajadas, incorporando el bienestar emocional como parte de su estrategia de gestión de personas.