miércoles 02 de septiembre de 2026
Nacional

¿Qué piensan los chilenos de la migración? 61% la evalúa negativamente pero no quiere cerrar fronteras

A pesar de la percepción negativa, los chilenos demandan mayor control estatal sobre la migración, sin llegar a un rechazo absoluto a la llegada de extranjeros.

2 de septiembre de 2026 - 20:27

La migración se ha instalado como uno de los temas más sensibles de la conversación pública en Chile, y así lo confirma la última Encuesta Estudio Migración, realizada por Democracia UDP y Feedback Research en agosto de 2026.

El sondeo, aplicado a 2.011 personas a nivel nacional, revela que la percepción ciudadana sobre el fenómeno migratorio está lejos de ser homogénea: conviven la desconfianza, el reconocimiento del aporte laboral y una demanda transversal por mayor control estatal.

Si bien los resultados muestran una evaluación mayoritariamente crítica sobre los efectos de la migración en la última década, el estudio también advierte que esta postura no se traduce en un rechazo absoluto a la llegada de extranjeros. La discusión, más bien, se concentra en el "cómo" y el "cuánto": quiénes deberían poder migrar, bajo qué condiciones y con qué grado de acompañamiento estatal.

Rechazo mayoritario a la migración en Chile

Un 61% evalúa negativamente el impacto de la migración en los últimos 10 años, en contraste con el 17% que manifestó una percepción positiva.

De hecho, consultados por las emociones que describen mejor la realidad de la migración en Chile, la llegada de extranjeros es asociada a preocupación (37%).

Más abajó, un 23% manifestó sentir empatía y otro 17% sensación de rechazo. Otras emociones menos mencionadas fueron indiferencia, miedo, interés, rabia, alegría y esperanza, ordenadas de mayor a menor.

Asimismo, un 48% de los encuestados consideran que la migración los ha perjudicado en cierto grado. Sin embargo, más a atrás, un 38% cree que no ha tenido efecto relevantes.

Chile no cierra las puertas del todo

Pese a la percepción negativa mayoritaria, un 46% está de acuerdo en que Chile debería abrir las puertas solo a algunos migrantes, mientras que un 20% aboga por un mayor número de personas. Por otro lado, un 24% apunta a recibir solo a "unos pocos" extranjeros.

En ese sentido, las miradas restrictivas siguen presentes en la población chilena, pero dependerán de qué tipo de personas quieran ingresar al país.

Entre las nacionalidades que más producen distanciamiento social, los venezolanos e israelíes encabezan la lista, ambos con un 42%.

Le siguen las nacionalidades Colombiana (36%), Haitiana (34%), China (23%), Boliviana (22%), Palestina (21%), Peruana (18%), Argentina (15%) y Francesa (7%).

La convivencia entre chilenos y migrantes

La encuesta revela que solo un 34% evalúa la convivencia con inmigrantes como positiva. En contraste con el 27% que la percibe negativamente. Sin embargo, hay un grupo importante de encuestados (33%) que no percibe ni como buena o mala la relación con extranjeros.

En general, los chilenos frecuentan el contacto directo con migrantes porque son vecinos (48%) o porque son clientes o personas que atienden en el trabajo (46%).

Otro 39% asegura que comparte con ellos como parte de la relación laboral, mientras que un 36% establece dicho contacto a través de trabajadores que prestan servicios en el hogar.

Asimismo, respecto a la relación vigente más común con migrantes, un 30% se configura como amistad, siendo la relación más frecuente.

El aporte laboral que no compensa la desconfianza

Pese al clima crítico, existe un reconocimiento transversal al rol económico de los migrantes. Un 56% concuerda en que cubren la necesidad de trabajadores en sectores como agricultura, transporte, comercio y trabajo doméstico.

Sin embargo, ese reconocimiento se diluye cuando se pregunta por su aporte de conocimientos: solo un 37% cree que aportan habilidades al mercado laboral, mientras la misma cifra (37%) está en desacuerdo.

La contradicción se profundiza al mirar los efectos percibidos: un 84% considera que la migración ha aumentado la demanda sobre los servicios públicos, un 67% cree que ha dificultado la convivencia cotidiana y un 65% que ha incrementado la competencia por empleos.

Una discriminación que se reconoce, pero no se resuelve

Un 70% de los encuestados afirma que en Chile existe discriminación hacia las personas migrantes, y que el trato varía según nacionalidad, nivel socioeconómico y apariencia. De hecho, un 64% cree que las personas migrantes de piel más oscura reciben peor trato que las de piel más clara.

Pese a ello, la balanza cambia cuando se trata de las nuevas generaciones: un 66% considera que los hijos de migrantes nacidos o criados en Chile tienen las mismas oportunidades que los chilenos, y un 60% cree que contribuirán al desarrollo del país. El respaldo llega a un 74% cuando se pregunta si deberían poder jugar por la selección chilena de fútbol.

Más control, no necesariamente más rechazo

La ciudadanía chilena pone el acento en la gestión estatal. Un 38% prioriza combatir el crimen asociado a la migración como principal tarea de las políticas públicas, seguido por fortalecer el control fronterizo (34%). Sin embargo, solo un 26% cree que el Estado tiene actualmente la capacidad suficiente para gestionar el fenómeno.

En materia de expulsiones, un 56% respalda iniciar un procedimiento evaluando previamente cada caso, mientras que un 42% se inclina por la expulsión inmediata sin revisión, evidenciando una postura más dura en un sector relevante de la población.

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